La nostalgia. Los años que comienzan a pesar. La bonanza económica que se vive a nivel macro en algunos puntos de América Latina. Todos han sido factores que han propiciado el regreso a Sudamérica de algunas figuras que destacaron en Europa en los últimos años. Este aporte -bastante masivo, como por ejemplo ha ocurrido en el fútbol de Brasil- ha instalado el debate sobre los jugadores de la categoría 30+ (o circa la treintena) en todo el continente. Los que nunca se han marchado. Quienes han hecho una larga carrera en el Primer Mundo antes de retornar a sus países. Y esos que prometían mucho, tuvieron un breve o intrascendente paso por alguna liga de categoría, y vuelven a ser relevantes en el panorama latinoamericano. Los tres ejemplos a examen en esta entrada.
El Fluminense lucha contra su destino. En una de las peores campañas de su historia el tricolor cariocacomenzó hace tiempo a dar manotazos de ahogado al ver muy de cerca -de hecho, desde la última posición durante varias jornadas- la posibilidad de perder la categoría. Torcedores, dirigentes y jugadores han hecho todo lo posible para evitar este momento… incluso han implorado al Cristo Redentor del Corcovado.