agosto 10, 2010 Brasil, Estados Unidos, Mundial 2014
A minutos de Times Square, con varios raros peinados nuevos, y muchas ganas de gustar. Así se presentó anoche el futuro del fútbol mundial. O el futuro de la selección de Brasil, que a veces es lo mismo. La generación 2014 -la que está prácticamente obligada a bordar la sexta estrella en la camiseta amarilla- es una orquesta que aún no afina tan bien como el afiatado equipo de Dunga, pero que bajo la inspiración de su nuevo cuerpo técnico toca melodías reconocibles, que todos queríamos escuchar desde hace tiempo. El narrador de la televisión estadounidense cerró su labor diciendo que hay que comenzar a temer a este nuevo Scratch. No puedo asociar fútbol con temor, me niego a hacerlo. Pero sí creo que el futuro aterrizó anoche en New Jersey. “Todo un palo”, como dirían los Redonditos de Ricota.
