Con la paciencia de un albañil artesano Jorge Sampaoli reconstruye lo que el golpe de éxito de la temporada 2011 dejó maltrecho. Su equipo -la Universidad de Chile- fue el mejor conjunto de la temporada pasada en Sudamérica, y probablemente uno de los más destacables de la última década en el continente. La U ganó los torneos Apertura y Clausura de su país, además de la Copa Sudamericana, cerrando el mejor año competitivo en la historia del Romántico Viajero.
Los títulos, los elogios mediáticos recibidos por su plantel y el alto nivel de juego demostrado a lo largo del año aceleraron la salida de algunas de las máximas figuras de la versión 2011 de Universidad de Chile. El delantero Eduardo Vargas -en una de las operaciones más importantes del pasado verano austral- fue fichado por el Napoli. El también atacante Gustavo Canales se incorporó al Dalian Aerbin de la máxima categoría de China. Y el defensa Marcos González ahora juega para el Flamengo. Tres jugadores difíciles de reemplazar, teniendo en cuenta que la capacidad económica del club es pequeña en comparación con la del fútbol europeo o nuevos actores globales como la primera división de Brasil y las ligas de Asia.
Las ausencias se hicieron notar en la primera parte de la temporada, que comenzó tras un brevísimo período de vacaciones (la final del Torneo Clausura se jugó pocas horas antes del 31 de diciembre del año pasado). Y repetir lo conseguido en los últimos doce meses en principio parecía imposible. Pero los Azules, tras un inicio algo titubeante, comienzan a soltarse y a reflejar una imagen similar a la del reciente equipo campeón, tanto en el Apertura como en la Libertadores. Con algunos intérpretes nuevos, apoyados por la base de un grupo que se mantiene sólido, la banda de Sampaoli sigue sonando casi tan bien como en 2011.
La U realizó una incorporación difícilmente objetable en el ámbito chileno, como es la de Roberto Cereceda, un defensor/volante de alto nivel, de probada eficacia en equipos como Colo Colo, Universidad Católica y la selección nacional. Pero el club también llevó a cabo dos fichajes con cierto grado de riesgo que de momento le están dando gran resultado: los delanteros Junior Fernandes y Raúl Ruidíaz.
El de Fernandes es un caso bastante particular. Hijo de ciudadanos brasileños y nacido en la ciudad de Tocopilla (igual que Alexis Sánchez), el joven atacante ya ha pasado por varios equipos del fútbol de su país -el último de ellos, Palestino- y vive un impactante comienzo de trayectoria como jugador de Universidad de Chile, que incluye un hat-trick en la Copa Libertadores. Con apenas 21 años Ruidíaz llegó a Santiago con tres temporadas de experiencia en un grande de Perú como Universitario de Deportes, en el que anotó 17 goles. En esta temporada 2012 la Pulga consiguió marcar 6 tantos en apenas una decena de partidos con la camiseta del Chuncho.
Tanto Fernandes como Ruidíaz han despertado la atención de potenciales compradores en el extranjero. A la Pantera lo sigue de cerca Traffic, una de las empresas que mueve el negocio del fútbol en Sudamérica. El objetivo sería comprarlo a bajo precio (la U abonó 700.000 dólares por la mitad de su pase) y colocarlo en algún equipo que compita en la primera división de Brasil este año. Al delantero peruano, por su parte, lo están observando equipos de Portugal, Turquía e Italia. El contrato de Ruidíaz con Universidad de Chile incluye una cláusula que le permitiría abandonar el plantel si recibiera una oferta de un club europeo.
El interés internacional por los jugadores del León no se detiene en los nuevos integrantes del ataque. El volante Marcelo Díaz y el polifuncional Matías Rodríguez (superlativo en las últimas semanas, probablemente el mejor jugador de Universidad de Chile en este momento) también podrían irse del equipo a mitad de año. Díaz interesa al Catania, mientras que Rodríguez -quien podría ser convocado por la selección argentina próximamente- ya fue sondeado por conjuntos de Portugal y de Italia, y es claro objetivo de Boca Juniors (el club donde se formó) para el próximo semestre.
La lista de posibles egresos no se detiene allí. El jovencísimo delantero Ángelo Henríquez está en la lista de jugadores a seguir del Manchester United. El defensa Igor Lichnovsky vuela bajo el control de los radares del Chelsea y el Inter de Milán. Eduardo Mena, Charles Aránguiz y Gustavo Lorenzetti siguen sonando con insistencia en el mercado brasileño. El capitán José Rojas fue fichado en enero por el Botafogo, sin embargo el lateral regresó a Chile luego de que se le detectara una arritmia cardiaca y el club carioca diera marcha atrás con la operación. ¿Tendrá una segunda oportunidad de jugar en el extranjero?
Universidad de Chile es un equipo que seduce, que impone, y que está capacitado para ser nuevamente protagonista a nivel continental si su núcleo se mantiene intacto. Conseguir que el plantel no pierda sus piezas esenciales durante la temporada 2012 es la preocupación principal del entrenador Jorge Sampaoli por estas horas. El técnico argentino acaba de pedir de la más elocuente de las maneras a la directiva del club que el actual grupo de jugadores no sea desarmado.
“Me gustaría contar con el grupo de jugadores que tengo el mayor tiempo posible. No es bueno partir siempre de cero”, avisa el de Casilda ante los rumores que ponen en el mercado a varias de las figuras de la U. Sampaoli obró el milagro y consiguió que hoy no se noten las bajas de algunos de los futbolistas más destacados del año pasado. Un segundo éxodo de talento en un mismo semestre podría herir de muerte a uno de los proyectos más excitantes del fútbol sudamericano contemporáneo.
La norma es lo fugaz. Conseguir construir poder futbolístico perdurable en Sudamérica es una auténtica rareza, y muy pocos equipos lo han logrado en las últimas dos décadas. Las necesidades financieras de los clubes, el deseo de los jugadores de conseguir una diferencia económica importante en una transferencia y la atracción que ejerce la posibilidad de poder actuar en las ligas europeas relevantes atentan contra los proyectos a mediano o largo plazo en términos generales.
Jorge Sampaoli pide que este equipo de Universidad de Chile no sea efímero. Busca que la sociedad que controla al club haga el esfuerzo pertinente para que sus opciones de trascendencia no se derritan con la llegada del verano en el Viejo Continente. Su caso no es el único en América Latina, pero seguramente es el más importante hoy en día.






