Es poco frecuente en el fútbol de Brasil que un jugador extranjero se convierta en pocas semanas en un nombre de referencia. No es válido en este momento decir que ya ha alcanzado el status de figura, pero sí es justo señalar que desde su llegada al Palmeiras -ocurrida hace unas semanas- el delantero argentino Hernán Barcos causó una impresión muy positiva dentro y fuera de su nuevo equipo. En apenas media docena de partidos con la camiseta del Verdão el atacante cordobés ya ha anotado cinco goles, dos de ellos en un clásico ante el São Paulo. Nadie es profeta en su tierra, dice el refrán. Y en el caso de Barcos el dicho no podía ser más cierto. Prácticamente ignorado en su país natal, auténtico trotamundos del fútbol global y destaque en el fútbol ecuatoriano, el Pirata llega a un equipo grande de la tierra prometida del fútbol sudamericano con la intención de seguir los pasos de otros compatriotas que han dejado huella en la primera división del mayor país del continente.
Nueve años de carrera profesional distribuidos en seis países diferentes. Racing y Huracán en Argentina. Guaraní en Paraguay. Estrella Roja en Serbia. Shanghai Shenhua y Shenzhen en China. Olmedo y Liga de Quito en Ecuador. Y ahora Palmeiras en Brasil. A los 27 años, y únicamente después de haber marcado 120 goles, parece haberle llegado a Barcos la oportunidad de destacar en un peso pesado de un mercado importante a nivel internacional.
La de 2011 fue la mejor temporada del delantero nacido en Bell Ville; con 27 anotaciones como jugador de Liga de Quito, tanto a nivel local como internacional, consiguió llamar la atención de Luiz Felipe Scolari. El ex seleccionador de Brasil y Portugal fijó como una de sus prioridades el fichaje del argentino, y descartó de plano la llegada de otros delanteros más establecidos a nivel local. A su llegada a la capital paulista el Pirata -por el que el Palmeiras pagó unos tres millones de euros- expresó su deseo de igualar las cifras goleadoras conseguidas en Ecuador. Teniendo en cuenta lo demostrado hasta el momento y la cantidad de partidos que su equipo tendrá que jugar este año no parece ilógico que Barcos consiga superar los 20 tantos con relativa comodidad.
Palmeiras es un equipo que desde hace algunas temporadas sufre más de lo que debería en las distintas competiciones que disputa en Brasil. Felipão tuvo que batallar durante toda la pasada temporada con una directiva incapaz de contratar jugadores que garantizaran goles y, además, Kléber entró en un estado de rebeldía y conflicto con el entrenador que terminó con O Gladiador en el Grêmio. La llegada de Hernán Barcos -un jugador bastante ignorado por la mayoría del mercado brasileño- contribuye a cambiar de a poco el ánimo pesimista con el que se cerró el año en Palestra Itália. Y, por increíble que suene, ya es uno de los miembros del primer equipo más apreciados por la torcida palmeirense.
La adaptación del ex Liga de Quito al fútbol de Brasil se produce de manera rápida, positiva y sin sobresaltos. Su convivencia con los medios de comunicación de ese país, sin embargo, no comenzó de la mejor manera posible. El delantero se molestó de manera visible cuando en uno de sus primeros contactos con la prensa paulista un periodista de Rede Globo le habló de su parecido físico con el cantante Zé Ramalho.
Mientras espera que le otorguen la ciudadanía ecuatoriana para poder jugar por la selección Tricolor Hernán Barcos ya es señalado como otro de los atacantes argentinos que conseguirá triunfar en Brasil, siguiendo los pasos de casos recientes como los de Carlos Tevez, Andrés D’Alessandro, Darío Conca o Walter Montillo. El Pirata pisó tierra firme en la liga más competitiva de Sudamérica con el pie derecho (que es con el que mejor le pega a la pelota) y pide turno para ser nuevamente uno de los delanteros más destacados de toda la temporada a nivel continental.






