Esta tarde, mientras escuchaba una tertulia de la radio argentina, escuché una frase que me pareció genial. “El fútbol argentino es como Charles Bronson. Feo y poco creíble, pero siempre lo terminamos mirando”. Si bien exagerado, este comentario tiene cierto porcentaje de verdad. Con todos sus bemoles, con todas sus injusticias, con todos sus asuntos que no terminan de oler bien, el Apertura comienza este fin de semana y uno, hincha al fin, lo recibe con los brazos abiertos. Tras una temporada interminable (con estos tres meses de trabajo los equipos no tienen excusa, tienen que estar bien trabajados y preparados en lo físico), los cinco grandes están, como casi siempre, entre los favoritos a llegar a Diciembre en las primeras posiciones.
Boca y River comienzan la temporada 2010/11 cargados de necesidades. En el equipo xeneize se busca terminar con la trayectoria descendente que comenzó con la salida del entrenador Miguel Ángel Russo, y volver a ser un equipo dominante dentro de las competiciones continentales. En el barrio de Núñez también se aspira a volver a jugar la Libertadores y la Sudamericana, pero las urgencias más acuciantes pasan por sacar al equipo de la zona de promoción, desde la que inicia este Apertura.
Luego de un semestre absolutamente fatídico para el hincha boquense, que fue testigo del paso de tres entrenadores por el banquillo de La Bombonera (Alfio Basile, Abel Álves y Roberto Pompei), la directiva encabezada por Jorge Amor Ameal decidió contratar un nuevo cuerpo técnico, encabezado por Claudio Borghi. El Bichi es recordado por haber sido un gran enganche, pero su historial como coach no es para nada desdeñable. Tras obtener cuatro títulos de liga consecutivos al frente del Colo-Colo en Chile, Borghi decidió cruzar los Andes y probar suerte en su país natal. La experiencia con Independiente fue para el olvido, pero su campaña en el pasado Clausura al mando de Argentinos Juniors -el equipo de toda su vida- volvió a ponerlo en la mira de equipos más importantes. Siempre con perfil bajo, consiguió hacer que una plantilla humilde y sin estrellas se quedara con el título del primer semestre de 2010. El llamado de Boca no se hizo esperar.
Más allá de las figuras de Martín Palermo y Juan Román Riquelme (el primero renovado por un año, el segundo envuelto en una nebulosa que cada vez hace más difícil vaticinar cuándo y bajo qué condiciones se anunciará su continuidad con la camiseta azul y oro), la llegada de Claudio Borghi a Boca Juniors ha implicado una importante renovación en el plantel del primer equipo. El 3-4-1-2 con el que habitualmente hace jugar el técnico a sus equipos ha determinado -lógicamente- la llegada de refuerzos que directamente ocuparán una plaza de titular. Christian Luchetti (ex Banfield) será el nuevo arquero. Matías Caruzzo (ex Argentinos Juniors) será el libre; Christian Cellay (ex Estudiantes) jugará como stopper sobre la derecha, y Juan Insaurralde (ex Newell’s) lo hará sobre la izquierda. Además, el club ha fichado a dos especialistas para sus laterales: Clemente Rodríguez (ex Estudiantes, pero ex Boca… un viejo conocido en Casa Amarilla) y Gonzalo Fierro (ex Flamengo, quien después de varios exámenes finalmente será validado por el cuerpo médico xeneize). La lesión y la falta de definición sobre la continuidad Riquelme, sumada a la intermitencia de Marcelo Cañete (una de las grandes promesas del equipo) respaldan la contratación de Damián Escudero, de fallido paso por la liga española, pero que ha dejado un muy buen recuerdo en Vélez y las selecciones juveniles de Argentina. Para que estos siete fichajes pudieran ser dados de alta, Boca se ha visto obligado a cortar o transferir a otros catorce futbolistas. Entre ellos, Hugo Ibarra, Claudio Morel Rodríguez, Federico Insúa, Nicolás Gaitán, Gabriel Paletta y Juan Krupoviesa.
De River también se han marchado catorce jugadores. La nómina de ex jugadores millonarios no contiene tantos nombres pesados como la de Boca, pero que conste que en el equipo ya no están Marcelo Gallardo, Oscar Ahumada y Mauro Rosales, entre otros. Pese a la deficitaria situación económica, el presidente Daniel Passarella (con el innegable aporte de los grupos inversores y la ayuda de los representantes que hace apenas unos meses había despreciado) se las arregló para presentar ni más ni menos que diez nuevos jugadores. Dos de ellos seminuevos, como el arquero Juan Pablo Carrizo (que llega desde el Zaragoza) y el defensa Cristian Nasuti (ex Aris Salónica), que ya han jugado en el equipo porteño. Del mismo equipo griego también ha llegado otro defensor, Carlos Arano. Jonathan Maidana -bastante identificado con Boca Juniors- llega a la zaga riverplatense, tra pasar por la liga de Ucrania y Banfield. A última hora se ha incorporado también el paraguayo Adalberto Román (ex Libertad). Formado en River, pero fogueado en Tigre, el último refuerzo para la defensa es Maxi Oliva. En la línea de volantes, encontramos a Walter Acevedo (ex Independiente) y el peruano Josepmir Ballón (ex Universidad de San Martín). Y para la delantera las dos caras nuevas son las de Leandro Caruso (ex Udinese y Vélez) y Mariano Pavone (ex Betis).
No todas estas incorporaciones tienen ganada la titularidad. De acuerdo con lo confirmado por el técnico Ángel Cappa, el once con el que River comenzaría el Apertura estaría formado por Juan Pablo Carrizo; Paulo Ferrari, Jonathan Maidana, Alexis Ferrero y Carlos Arano; Walter Acevedo y Matías Almeyda; Manuel Lanzini (ojo con este juvenil), Ariel Ortega y Diego Buonanotte; y Rogelio Funes Mori. Entiendo que a medida que los fichajes se vayan poniendo a punto (especialmente en el caso de Román, Caruso y Pavone), seguramente pasarán a ser titulares en el equipo del barrio de Núñez. Para no tener que padecer con la posibilidad de tener que pelear por la permanencia en el Clausura 2011 River está casi obligado a hacer una campaña de campeón en los próximos doce meses. El morbo estará presente en cada partido que juegue frente a los clubes que también padecen con el promedio del descenso, en cada decisión arbitral y en cada resultado adverso que pueda cosechar el equipo. Será una temporada plagada de presiones, y a veces Cappa deja la sensación de no estar capacitado para asumirlas y digerirlas de una manera profesional.
A principios de este año Racing realizó una serie de interesantes contrataciones que lo perfilaban como un aspirante a luchar por el campeonato. Los fichajes no dieron el resultado esperado, y la Academia volvió a padecer bastante. Hoy, con un equipo bastante más ordenado gracias al trabajo del entrenador Miguel Ángel Russo, el equipo de Avellaneda vuelve a estar en muchas apuestas. A los nombres de Claudio Bieler, Gabriel Hauche, Luchas Licht y Roberto Ayala, en este Apertura se suman dos refuerzos muy interesantes: el ex volante de Huracán Patricio Toranzo y el talento del enganche colombiano Giovanni Moreno, quien llega desde el Atlético Nacional de Medellín. Ambos darán aire y creatividad a una línea de volantes sólida, que compartirán con Licht y Claudio Yacob. De tres cuartos de cancha hacia adelante, Racing tiene argumentos importantes en Bieler, Haucha y Pablo Lugüercio, quien finalmente renovó hace apenas unos días.
En Independiente ya no está más el Tolo Gallego, marca de la casa a lo largo de muchos torneos en la Caldera del Diablo. Protegido por el patriarca César Luis Menotti, Daniel Garnero tiene por delante el desafío de mantener al equipo en la lucha por el campeonato pese a la baja de algunas piezas importantes, como Walter Acevedo, Darío Gandín e Ignacio Piatti. Hay una demarcación que el Rojo tiene muy bien cubierta, y esa es la portería. El equipo cuenta con tres arqueros de altísimo nivel, y cualquiera de ellos podría ser un titular que ofrezca garantías. Adrián Gabbarini comenzará el torneo como dueño de la posición, mientras que Hilario Navarro y Fabián Assman deberán contentarse con luchar por un lugar en el banco de suplentes. Dos jugadores a los que había que prestarles atención, y que acaban de llegar al equipo, son Germán Pacheco (mediapunta formado en Vélez, que llega desde el Atlético de Madrid) y el delantero Facundo Parra, que viene de hacer un buen campeonato con Chacarita. Independiente mantiene en su plantel a buenos futbolistas que pueden marcar la diferencia en el torneo argentino, como Eduardo Tuzzio, Hernán Fredes, Leandro Gracián y Andrés Silvera. Las primeras fechas pueden resultar claves para que este proyecto gasolero del Rey de Copas llegue a buen puerto en este certamen.
Cualquier equipo entrenado en Argentina por Ramón Díaz tiene que ser automáticamente considerado como un candidato serio a ser campeón. Y si, además, el equipo en cuestión es uno de los cinco grandes como San Lorenzo de Almagro, la candidatura se refuerza. Al Ciclón le ha costado horrores conseguir refuerzos, tras la salida del club de algunos jugadores importantes como Alejandro Papu Gómez y Bernardo Romeo. Al cuadro del Bajo Flores han arribado el volante colombiano Leonardo López (ex Boyacá Chicó), el también mediocampista Guillermo Pereyra (ex Real Murcia), el incombustible lateral Diego Placente (ex Bordeaux CF), José San Román (hasta ahora habitual en la defensa de Tigre), el ex arquero de Estudiantes Damián Albil, y el ex delantero de Nacional de Montevideo Sebastián Balsas. De los viejos conocidos de San Lorenzo habrá que contar con Pablo Migliore (uno de los mejores arqueros del campeonato), Jonathan Bottinelli, Leandro Romagnoli, Fabián Bordagaray y Aureliano Torres. Nadie en el club oculta el deseo de clasificar a la Copa Libertadores, un torneo que el equipo jamás ha podido ganar. Suena difícil viendo como están los equipos brasileños, y los rivales que le puedan surgir en el camino en Argentina. Pero soñar es gratis, y eso para San Lorenzo ya es mucho decir.





