junio 15, 2010 Brasil, Mundial 2010
Con una segunda mitad bastante más convincente que la primera, Brasil jugó su primer partido en el Mundial 2010. Fiel a la frase que aparece en la bandera del país, la Canarinha debutó en Sudáfrica con Orden y Progreso. Orden táctico, cuidando el cero en el arco de Júlio César primero, como si se hubiera enterado de antemano del entusiasmo ofensivo de los norcoreanos. Una vez descifrado el dilema básico, luego de que pasaran los nervios encuentro inicial, Brasil comenzó a progresar en volumen de juego, para parecerse a Brasil… o al menos al Brasil de Dunga.
El Brasil de Dunga -que parece que queda muy lejos del jogo bonito, por el que la Verdeamarelha se convirtió en la selección más popular del planeta- fue fiel a lo exhibido en la Copa Confederaciones de hace un año, y en la clasificación al Mundial en la zona sudamericana.
Júlio César prácticamente no fue exigido en la fría noche del Ellis Park de Johannesburg, y no tuvo ninguna responsabilidad en el golazo del descuento marcado por Ji Yu-Nam, prácticamente sobre el final del encuentro. Lucio y Juan -¿La mejor pareja de centrales de la Copa del Mundo?- ejercieron con sobriedad y acierto su tarea. Los laterales también estuvieron especialmente finos, sobre todo en función ofensiva. Maicon dejó un surco por la banda derecha, y en el minuto 55 anotó el primer gol del partido con una definición brillante (y un poco de complicidad del portero Ri Myong-Guk). En la izquierda, Michel Bastos se mostró dubitativo como defensor durante gran parte del choque, pero punzante como jugador de ataque en la segunda mitad. ¿Habrá quedado conforme Dunga con la actuación del efectio del OL?
Regular trabajo el de los dos volantes de contención, acorde con el oscuro perfil que el cuerpo técnico les ha asignado tiempo atrás. Dentro de sus posibilidades, Gilberto Silva y Felipe Melo no defraudaron, aunque estuvieron lejos de brillar. Quien sí estuvo a un buen nivel -fue uno de los mejores en la pentacampeona del Mundo- fue Elano, solidario en tareas de destrucción y un puntal en la creación de juego y en la asistencia a los delanteros. El jugador del Galatasaray volvió a ser una pieza primaria del engranaje del equipo de Dunga, y recordó mucho al caudillo que fue en la Copa América del año 2007, disputada en Venezuela. Su alto rendimiento se vio coronado con el gol que consiguió en el minuto 72, que llevó tranquilidad y una cuota extra de confianza al restos de sus compañeros.
¿Era previsible que Kaká pasara prácticamente inadvertido en el partido frente a los norcoreanos? Parecía claro que el de Brasilia no estaba preparado para jugar durante los noventa minutos, pero creo que pocos esperaban verlo tan lejos de lo que pasó sobre el terreno de juego. Es evidente que el atacante del Real Madrid no está bien, y que la pubialgia sigue generando molestias y hasta dolor en su cuerpo. Brasil genera juego por las bandas, y puede sobrevivir de esa manera si pasar demasiados sobresaltos durante la primera ronda. Pero a partir de octavos de final es esencial que el creador del equipo -sea quien sea- esté en condiciones de aportar con signo positivo a sus compañeros de equipo.
En la ofensiva, Robinho ha dejado algunas cosas interesantísimas. Estuvo mucho más acertado que Luis Fabiano, e incluso se ocupo de armar juego cuando Kaká dejó el terreno de juego. Al sevillista se lo vió muy disperso e impreciso. Nilmar, que apenas jugó un cuarto de hora, dejó mejores sensaciones que el Fabuloso.
Dani Alves mostró criterio al reemplazar a Elano, pero no brilló. Y a Ramires le faltó tiempo -solo jugó cinco minutos- para poder demostrar algo. Pero los cambios ordenados por Dunga fueron inobjetables. La Canarinha tiene un gran fondo de armario, cargado de futbolistas de calidad, con capacidad para decidir.
Soy de los que creen que Brasil comienza a jugar en serio desde los octavos de final en adelante. Los hombres de Dunga, sin menospreciar a sus rivales, ensayan sobre el terreno los partidos de mata-mata, en los que está prohibido fallar. Costa de Marfil y Portugal representarán otro tipo de dificultad, y la Verdeamarelha va tensando los cueros de a poco, para que los tambores suenen de la manera deseada. Al equipo de la CBF se le reclama espectáculo, juego vistoso, lujo. Tal vez eso llegue en algún momento del Mundial. De momento, solo parece un equipo programado para llegar a la final, lo que no es poco.

La verdad que el planteamiento North-Koreano fue bueno en cuanto a defensivo.Para ellos el empate era su mejor triunfo y casi lo consigue por un despiste de su meta que no pudo tapar bien su palo,creyendo que iba dar un pase.A Brasil le falta centro del campo, ya no es como en los otros tiempos en los que Aldair,Branco,Mazhiño y Mauro Silva eran lapas y recuperaban y organizaban el balón a gusto para su equipo.Contra Costa de Marfil van a tener que sudar de lo lindo.Evidentemente no es como Korea del Norte que se ahogaba nada más que al llegar al área.Preocupante la actuación de Kaká,no está atravesando por sus mejores tiempos y veo como si estuviera jugando renqueante.Quizás Brasil cambie su estilo de jugar en el siguiente partido,pero lo que se sabe es que va a tener que jugar más rápido en el próximo partido porque Costa de Marfil es un hueso muy duro de roer.