Comenzar el Mundial con una victoria siempre ayuda. Aún más en el caso de un equipo que vive dentro de una olla a presión como, es la selección argentina. Eso es lo primero que hay que destacar del escaso 1-0 de la Albiceleste sobre Nigeria. Diego Maradona ha probado con la primera de sus variaciones sobre su idea-motor, y ahora -tras los nervios del debut- está en condiciones para efectuar los ajustes que la bicampeona necesita para seguir con vida en Sudáfrica 2010.
En el arco, Sergio Romero estuvo impecable. En ningún momento dio ventaja, tanto si Nigeria conseguía poner en marcha su circuito de juego, como si las Águilas Verdes solo tiraban de los intentos individuales.
En el fondo, en la falsa línea de cuatro que puso sobre el terreno de juego (Jonás Guitiérrez, Martín Demichelis, Walter Samuel y Gabriel Heinze) funcionó de manera aceptable, sobre todo en la primera mitad. Con el correr de los minutos, la efectividad del jugador del Newcastle en tareas defensivas fue mermando. El plan del cuerpo técnico era que el Galgo se prodigara por toda la banda derecha. Definitivamente, el ex jugador de Vélez y el Mallorca ha sido de lo más flojo de la zaga argentina. El punto más alto lo ha protagonizado Heinze quien, además de marcar el gol de la victoria, ha estado muy sobrio como marcador de punta por la izquierda.
La contención tuvo algunos fallos también, que se han podido disimular gracias a la candidez con la que han jugado los nigerianos. El capitán Javier Mascherano ha sido el gestor principal de esa tarea, y lo ha hecho bastante bien. Quien lo acompañó en esa franja del terreno, Juan Sebastián Verón, estuvo bastante impreciso, pese a su enorme entrega. Ni siquiera estando fresco pudo estar a la altura de un partido inaugural en la Copa del Mundo.
Desde allí en adelante, el planteo de Maradona ha sido netamente ofensivo. Ángel Di María por la banda izquierda, Carlos Tévez por la derecha, Leo Messi en la demarcación del enganche, y Gonzalo Higuaín como teórico delantero centro.
El atacante del Benfica, analizado con lupa por los seguidores del Real Madrid y de otros grandes de Europa que lo siguen de cerca, ha estado ausente. Se ha mostrado pocas veces por su carril y ha llegado en pocas ocasiones al área rival. Es justo decir también que sus compañeros no lo han buscado demasiado, o lo han hecho sin fortuna.
En el caso de Tévez -que para mí sí es Carlitos- el aporte ofensivo fue de claro signo positivo. Como dijo esta tarde Àxel Torres en Radio Marca, el del Manchester City aporta la cuota de locura y de improvisación en una selección a la que durante la clasificación sudamericana no se le cayó una idea. El Apache fue uno de los dos mejores jugadores de Argentina, aunque a veces pecó por exceso de entusiasmo.
Lionel Messi protagonizó el que, de momento, ha sido su mejor encuentro con la camiseta celeste y blanca. Por méritos propios y de Diego Maradona -que intentó reproducir con esta alineación las condiciones que el Pulga encuentra en el Barcelona- el atacante blaugrana fue el que más peligro llevó al arco nigeriano. Por errores mínimos y por la gran actuación del portero Vincent Enyeama no pudo estrenarse como goleador en el Mundial. Su actuación en el Ellis Park le colocan ya como uno de los máximos protagonistas del certamen. Promete.
A Gonzalo Higuaín en la selección se lo mide con la misma vara que en el Real Madrid. Se esperan tantas cosas buenas de él que cualquier falta de precisión a la hora de definir es fuertemente censurada de parte de la afición y los críticos, entre quienes me incluyo. La actuación de Pipita no ha sido buena -ha fallado las dos o tres ocasiones claras que ha tenido-, pero se ha prodigado enormemente, cayendo sobre las bandas para abrir la cancha. La presencia latente de Diego Milito, que lo reemplazó en los últimos minutos de juego, jugó como una espada de Damocles en la cabeza del ex goleador de River. Seguro.
La selección de Nigeria le ha dado enormes ventajas a Argentina durante el partido inaugural. Corea del Sur no será tan generosa. Diego Maradona -que es conciente de que no se puede perdonar tanto en un Mundial- seguramente hará ajustes de cara al próximo compromiso ante los asiáticos. Imagino un cambio en la banda derecha de la defensa, y otro en alguna de las posiciones de ataque. A ver si el Diez piensa lo mismo.





