Los pasos perdidos

 

Argentina, Brasil

Que Independiente pueda volver a ser campeón salvando el lacerado honor de los cinco grandes. Que Argentinos Juniors y Godoy Cruz sean los dos equipos que mejor fútbol practican en este Torneo Clausura. Que Estudiantes, Vélez y en menor medida Banfield y Lanús demuestren que se puede tener una política deportiva coherente y con resultados positivos sin dañar las arcas de los clubes. Que Diego Simeone haya tenido su primer fracaso serio como entrenador en su fallido experimento con San Lorenzo de Almagro. Nada de esto parece importar en la película del fútbol que se juega en Argentina, que encuentra en estos momentos a sus dos cabeceras de reparto -River y Boca- en una situación que parece requerir complejas y dolorosas soluciones.

En su momento celebramos la llegada de Daniel Passarella a la presidencia de River Plate. El comatoso estado económico y deportivo en el que el club millonario quedó tras largos años de la conducción encabezada por José María Aguilar pesa hoy demasiado sobre la espalda de el Kaiser. Con poco dinero en el bolsillo, el ex defensa ha poido cerrar algunos fichajes durante la pretemporada. Ninguna de las caras nuevas ha estado a la altura de un equipo que necesita calidad y serenidad. La plantilla de Leo Astrada es un atado de nervios, consciente de que seguramente comenzará la temporada 2010/11 situado en la zona de promoción.

River ha perdido los últimos tres partidos que ha disputado en el Clausura (ante Boca, Argentinos y Lanús). El Jefe no encuentra la manera de sacar algo de jugo de un mediocre grupo de jugadores. Con un Gabriel Funes Mori demasiado verde para tener la responsabilidad de llevar el 9 en la espalda, con un Gustavo Canales que no se parece en nada al atacante que tan bien impresionaba meses atrás en la Unión Española, con un Keko Villalba empeñado en solo hacer señales de humo dentro y fuera de la cancha, con un Marcelo Gallardo más roto que compuesto y con un Diego Buonanotte aún en proceso de recuperación tras el accidente que protagonizó, el ataque del equipo del barrio de Núñez es todo un poema (maldito).

“La necesidad tiene cara de hereje”, dice el refrán. Y cuando los malos resultados golpean a la puerta el fútbol se llena de blasfemos. Dos meses después de haber apartado a Ariel Ortega del primer equipo, Astrada ha convocado al jujeño para el encuentro de esta tarde ante Newell’s por la jornada número 13 del Clausura. El Burrito -que había sido puesto en cuarentena por protagonizar varios actos de indisciplina vinculados con su adicción al alcohol- vuelve a contar. Una vez más. Y en contra de todas las normas del buen hacer en la  gestión de grupos deportivos. River -tan adicto y necesitado como Ortega en más de un sentido- vuelve a darle un beso a la botella de los buenos viejos tiempos, esperando que el enganche ejecute el solo que ninguno de sus imitadores ha sabido copiar. El brindis se prevé agradable, y la resaca difícil de sobrellevar, como casi siempre. Leo Astrada retrocede sobre sus pasos y el traje de amianto no resiste. Ya huele a chamuscado.

Boca también vuelve tras sus pasos, obligado por la impresentable campaña xeneize en lo que llevamos de año. El invencible equipo que fue la potencia dominante en Sudamérica durante una década hoy es una reliquia. Los curadores del patrimonio boquense se han dejado estar y el preciado jarrón de porcelana acaba de hacerse pedazos cerca del Riachuelo. Nadie quiere ni puede pegar las piezas para volver a darle la forma antigua. Ni Carlos Bianchi, ni Alfio Basile, ni Abel Alves. Tampoco Miguel Ángel Russo, Ricardo La Volpe y Carlos Ischia, las primeras víctimas visibles de la lucha intestina fogoneada por la división entre Juan Román Riquelme, Martín Palermo y sus respectivos incondicionales.

El club de la Ribera tiene por presidente a Jorge Amor Ameal, que debió asumir esa función tras el fallecimiento de Pedro Pompilio. En un corto tiempo de gestión el actual mandatario ha demostrado que no está preparado para estar al frente de una institución que en Argentina es más poderosa que el gobierno de la mayoría de las provincias que componen Argentina. Boca esta patas para arriba, en estado de shock y sin conducción visible. Hace apenas unas horas Ameal ha brindado una rueda de prensa en la que, en lugar de anunciar decisiones que tiendan a encauzar al primer equipo en la recta final del campeonato, ha vuelto a dar largas.

Boca necesita un cambio radical que tal vez debería haber sido iniciado hace un par de años, cuando la salida de venerables como Hugo Ibarra o Claudio Morel Rodríguez no los hubiese dejado tan evidencia como inexorablemente ocurrirá en pocas semanas. Desde su exilio en la MLS, Guillermo Barros Schelotto parece ser el elegido para efectuar el upgrade que hace tiempo se reclama. El desembarco de el Mellizo coincidiría con la llegada de refuerzos que hoy suenan a ciencia ficción, como Mariano Andújar, Diego Lugano, Leandro Desábato o Jesús Dátolo, nombres que desde hace unas horas suenan con insistencia en los mentideros vinculados al fútbol en Buenos Aires. La casi segura venta de Nicolás Gaitán sería el carburante que estas operaciones necesitan para llegar a buen puerto.

Si Barros Schelotto cuelga las botas en el Columbus Crew, la directiva de Boca deberá sentarse con Riquelme para decirle “Gracias pero no, gracias”. Cuando ambos compartían vestuario como compañeros de equipo, el grado de enfrentamiento entre Guillermo y Román era igual o mayor que el que vienen sosteniendo el Torero y Palermo desde hace tiempo. El enganche termina su contrato con este campeonato, y todo indica que estamos ante sus últimos seis partidos con la camiseta azul y oro. Brasil y su pletórica Série A ya han puesto la maquinaria en marcha para captarlo, pero la a veces insonsable cabeza del volante podría optar por soluciones mucho más melodramáticas, como la de volver a vestir la camiseta de Argentinos Juniors, y convertirse en una auténtica herida abierta para el orgullo de la mitad más uno.

3 comentarios... agrega el tuyo!

  1. asprilla 81 - 07/04/2010

    Son malos tiempos en los que corren estos dos grandes clubes Argentinos dominadores del fútbol Sudamericano en la última década.Las botas pesan para algunos jugadores mediáticos y son apartados por indisciplina deportiva,aparte la mala clasificación en la tabla liguera hace que el vestuario esté saltando por los aires constantemente.Creo que para algunos jugadores este va a ser su último año quizás como jugador en sus clubes como el caso de “Riqueme”, ” Ortega “, “Gallardo” y “Palermo”.Lo más factible para paliar la crisis sería la venta de jóvenes promesas al fútbol europeo y así sanearse de las deudas que atesoran.De todas formas pienso que estos dos grandes clubes estarán de nuevo en lo más alto de la clasificación y volverán a ser dos grandes iconos del fútbol sudamericano.

     
  2. Ariel Judas - 08/04/2010

    @asprilla81: Yo también creo que -tarde o temprano- tanto Boca como River volverán a levantar cabeza. Tal vez antes los “xeneizes” que los “millonarios”. Lo del club del barrio de Núñez requiere mucho trabajo y años de paciencia. En Boca, parece, que se vienen grandes cambios en las próximas semanas. Hay que esperar.

     
  3. "Lama" - 09/04/2010

    Es un tema que hablamos en infinidad de ocasiones. Está claro que si la cabeza pensante no funciona, los pies no se van a mover. Es tal el ambiente enrarecido que hay en ambos clubs que es imposible que no afecte a unos jugadores que, por lo menos en el caso de Boca, están hasta cansados de verse las caras desde hace tanto tiempo.

    Y luego está lo de Ortega. Otrora era hasta romántico hablar de un jugador con tanto talento con una pelota en los pies como tanta habilidad para vaciar botellas, pero en los días que corren, en los que la preparación física es determinante (un día te explicaré esto detenidamente) no hay sitio para jugadores como el Burrito. Y claro, uno llega a preguntarse ¿tan mal está River que tiene que recurrir a Ariel (el malo, no tú)?

    Saludos

    PD: Ah! y otro de los problemas de River es que se equivocó de Canales, que ya te lo dije, el bueno era el del Racing.

     

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