El empate sin goles le aseguraba, por fin, la obtención de un postergadísimo título al Cruz Azul, uno de los equipos más populares de México. Minuto noventa, todo bajo control. Muchos nervios. Balones maltratados. Ganas de que el tiempo pase rápido y el maleficio se rompa. Minuto noventa y uno, lágrimas de emoción contenida en la sufrida afición de la Máquina. Minuto noventa y dos. Gol. Imposible de soportar. En tiempo de descuento el delantero paraguayo Edgar el Pájaro Benítez hace estallar a los locales, los hinchas del Pachuca, con la obtención de la Liga de Campeones de la CONCACAF. Los Tuzos fueron los responsables de rematar el sueño Celeste, que suma nada más y nada menos que cinco finales perdidas en los últimos dos años.
El fútbol del continente americano está más acostumbrado a cumplir el rol de exportador que el de importador de talento. Sin embargo, desde el inicio de la clasificación al Mundial en la zona CONMEBOL la federación paraguaya parece haber optado por la captación de jugadores nacidos en Argentina (con o sin vínculos tangibles con la patria guaraní) para llegar a la cita de Sudáfrica con el equipo más competitivo que esté a su alcance.
Noche en América. Madrugada en Europa. Momento de abrir el espacio para el análisis facial de algunos de los protagonistas del fútbol durante el pasado fin de semana a un lado y otro del Atlántico.
No sé si notará o no, pero estas reflexiones están hechas aún bajo los efectos (maravillosos) de un almuerzo con todas las letras en el restaurante de Casa Galicia, un trocito muy auténtico de España en pleno Queens.