El Ying y el Yang en la línea del Ferrocarril Roca

 

Pueblo chico, infierno grande. Muchos barrios del suburbio sur de Buenos Aires aún pueden ser definidos como esos lugares en los que todo el mundo se conoce. Nombres como los de Temperley, Remedios de Escalada o Lomas de Zamora nos hablan de sitios con enormes bolsones de aficionados de los dos grandes de Avellaneda, una de las puertas a la capital argentina. Muchos hinchas de Racing e Independiente viven a lo largo de la línea de cercanías del Ferrocarril Roca (un caso casi único en el mundo, en el que prácticamente a la vera de cada una de sus estaciones puede encontrarse un estadio de fútbol). Pero en Lanús y Banfield -dos barrios separados apenas por una estación del ramal eléctrico- el Granate y el Taladro son, desde mucho antes de que ambos se consolidaran en la primera división, quienes dominan el ranking de las preferencias locales.

Ambos son ejemplos de lo que el concepto club de barrio significa en el universo del fútbol argentino. Tanto Banfield como Lanús (más este último que el primero a nivel histórico) son ejemplos de instituciones bien administradas, y hasta superavitarias, dentro del marco de la economía de un país que parece estar en crisis de manera casi permanente. Los dos clubes, además, han conseguido últimamente lo impensable: el primer título de la venerable historia de alviverdes y granas. Similitudes que hermanan en el plano de la estadística y de la percepción del hincha a dos equipos que sostienen una de las rivalidades más interesantes del país. Puntos en común que se diluyen cuando hacemos una radiografía de la realidad más inmediata de ambos protagonistas de esta entrada.

Y es que la teoría de los vasos comunicantes se ha materializado por estas horas en el recorrido del Ferrocarril Roca. Si uno decide hacer pie en los andenes de la estación de Lanús, no encontrará más que caras largas. Un contraste bastante contundente con respecto a lo que la versión 2.0 de el Equipo de los Albañiles está acostumbrado a generar entre sus aficionados últimamente. Desde mediados del pasado año la escuadra entrenada por Luis Zubeldía se parece cada vez menos a la que obtuvo el Torneo Apertura 2007 bajo las órdenes del veterano Ramón Cabrero.

Lanús no ha comenzado bien el Clausura 2010. Tras cuatro partidos jugados, apenas ha sumado tres unidades. Para colmo de males, el pasado fin de semana Banfield -el rival de barrio, el de toda la vida- lo derrotó claramente el pasado fin de semana. Y la frutilla del postre está representada por la decepcionante actuación del equipo en la Copa Libertadores. En una zona que en teoría no debería haber presentado demasiadas dificultades, los jugadores han perdido en sus dos primeras apariciones dentro del Grupo 4, poniendo muy complicado el pase a la siguiente fase: primero les tocó en suerte perder en casa frente al Libertad de Asunción, y esta semana fueron doblegados en Lima por el Universitario de Deportes. Las ausencias de jugadores que han llevado a Lanús al primer plano del fútbol argentino (José Sand, Diego Valeri, Eduardo Salvio y Lautaro Acosta) se notan demasiado, y al equipo le resulta imposible replicar lo producido en los últimos cinco años.

Estamos hablando del que probablemente sea el club más modélico de la máxima categoría de Argentina. Lanús es un club con fútbol, y no un club solo de fútbol. El balompié financia al resto de deportes que se practican en la institución. Y una buena parte de ese dinero también se destina a cubrir los gastos generados por las muchas actividades de índole social que el club lleva a cabo entre los sectores más postergados de su barriada. El Granate ha vendido a muchos jugadores, y ha cobrado bien por ellos. Tiene dinero como para salir al mercado sudamericano a buscar refuerzos si fuera necesario. Pero no tiene apuro. Ni siente urgencias. Hace tiempo que el primer equipo no juega tan mal como lo está haciendo ahora, y sin embargo los dirigentes no cometen locuras. Han vuelto a confirmar a Luis Zubeldía en su cargo. Y si al joven entrenador se le ocurriera renunciar, desde el club ya han dado a entender que quien le sustituiría sería Gabriel el Chucho Schürrer, actualmente a cargo de parte de la cantera. Coherencia, que le dicen por ahí.

Banfield es actualmente la otra cara de la moneda. Económicamente no es tan sólido como su vecino. Pero, deportivamente hablando, está tocando el cielo con las manos. Sus hinchas aún no se creen eso de haber coronado un campeonato de primera división en Diciembre pasado. Y viven con una alegría casi amateur la buena trayectoria de el Taladro en el Clausura que acaba de comenzar y -especialmente- el puntaje ideal obtenido hasta ahora en la Libertadores, donde se ha impuesto en casa al Morelia de México, y ha conseguido golear en la altura al Deportivo Cuenca de Ecuador, algo nada común para un equipo argentino.

El entrenador Julio César Falcioni -que siempre saca el máximo provecho a los generalmente escasos recursos con los que suele contar- es en gran medida el responsable de este gran momento. Con una plantilla corta y sin nombres relevantes para quien no siga de cerca al fútbol argentino (más aún tras la salida del goleador uruguayo Santiago Silva), Banfield apuesta por lo simple, lo que no le resta ningún mérito a sus logros. Sus pilares siguen siendo los volantes Walter Ervitti y James Rodríguez (un aplauso para quien decidió fichar al juvenil colombiano) y el atacante Sebastián Fernández.

Banfield maquilla sus errores y potencia sus puntos fuertes con sabiduría y calle. Todo lo contrario, en este momento, de lo que ocurre en Lanús. Los dos protagonistas de el Clásico del Sur hacen bueno eso de que la alegría va por barrios, solo que en este caso deberíamos decir que la alegría va por estaciones del Ferrocarril Roca.

4 comentarios... agrega el tuyo!

  1. "Lama" - 19/02/2010

    Ya hemos hablado en alguna ocasión de esto, de que Banfield y Lanús sean los equipos más de barrio de Argentina. Es bonito que instituciones así lleguen lejos, la verdad.

    Lo de los grana me sorprende, pensé que darían más guerra y se están hundiendo, pero me has dejado muy sorprendido al localizarme a Schurrer, un central que me gustaba mucho.
    Luego, lo de Banfield, pues también pensaba que se iba a venir abajo, pero ahí esta, con sus recursos y sus limitaciones dando mucha guerra. Me alegro muchísimo porque se demuestra que no hace falta endeudarse, sino tener un proyecto y no ansiarse porque las cosas no salgan en seguida.

    Saludos

     
  2. La Pizarra - 19/02/2010

    Buenas a todos.

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    Gracias, cuento con ustedes.

     
  3. Enrique - 20/02/2010

    Que buen Articulo!! me ha gustado mucho
    es muy bonito que existan este tipo de equipos cuyas aficiones se centran practicamente en su barrio, y probablemente sean aficiones muy fieles. Creo que es la esencia del futbol más puro sin todo esto de la publicidad y el mercadeo que tanto nos rodea hoy en día y que muchas veces lo que hace es “contaminar” al deporte.
    Ariel, dos preguntas que no tienen mucho que ver pero estan relacionadas con el futbol argentino:
    1) De la primera division argentina, cuántos equipos son de Buenos Aires?
    2) De dónde viene el nombre de Velez Sarsfield?
    Un saludo!!!

     
  4. Ariel Judas - 23/02/2010

    @Enrique: Muchas gracias. Me gusta escribir sobre estos equipos, que habitualmente reciben muy poca atención de parte de los medios.
    Sobre tus preguntas…
    1) La gran mayoría de los equipos de la primera división argentina están en Buenos Aires o sus alrededores:
    En Buenos Aires: Boca, River, Huracán, San Lorenzo, Vélez, Argentinos Juniors.
    En las afueras de Buenos Aires: Racing, Independiente, Lanús, Banfield, Chacarita, Tigre, Arsenal.
    En La Plata (a 70 km. de Buenos Aires): Estudiantes y Gimnasia.
    Como ves, casi toda la liga está allí.
    Nos quedan los dos equipos rosarinos (Newell’s y Central), Colón de Santa Fé, Godoy Cruz de Mendoza, Atlético Tucumán.

    2) Dalmacio Vélez Sarsfield fue un gran jurista argentino del Siglo XIX. Fue quien redactó el Código Civil argentino. En su honor, hace mucho tiempo se le dio el nombre de “Vélez Sarsfield” (otra vez el tren mezclado con el fútbol) a una pequeña estación de trenes en el oeste de la ciudad de Buenos Aires. Hace 100 años, un grupo de inmigrantes italianos decidieron crear un club deportivo, y le dieron el nombre de la estación de trenes con el que se identificaba a su barrio. Luego el club se mudó a Villa Luro (una estación más hacia el oeste), y hoy está en Liniers (otra estación más hacia el oeste). El Estadio José Amalfitani hoy está a la vera de las vías del Ferrocarril Sarmiento, que une el suburbio oeste con el centro de la ciudad.

    Un abrazo!

     

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