diciembre 2, 2009 Copa Libertadores de América, Copa Sudamericana, Estados Unidos, Liga de Campeones de la CONCACAF, México, Mundial 2010

Uno de los programas que marcó su lugar en la historia de la televisión argentina fue “Domingos para la Juventud”, un concurso en el que los estudiantes de diversos colegios secundarios competían por el gran premio del viaje de fin de curso a la ciudad de Bariloche.
Una de las prendas más recordadas de la desaparecida cita dominical era “¿Dónde ubico este país?”, en la que los concursantes tenían que demostrar su dominio de la geografía internacional. Una vez que se les entregaba la silueta del mapa de un país escogido al azar, debían correr hacia un ajado mapamundi magnético con el objetivo de hacerla encajar en el lugar correcto.
En el ámbito del fútbol, México es uno de los pocos países que goza del don de la ubicuidad. Pese a ser un afiliado activo y de pleno derecho de la CONCACAF, sus clubes y su selección participan regularmente de las competiciones organizadas por la CONMEBOL. La federación de ese país intenta que su mapa siga encajando sin problemas tanto en América del Norte como en Sudamérica, pero -por varios motivos- esa meta se complica y aleja cada vez más. En las próximas horas, el fútbol mundial -incluyendo a la UEFA- estará jugando al “¿Dónde ubico este país?” con México.
Hace pocos días la UEFA anunció que impulsará la aprobación dentro del seno de la FIFA de una norma que impida la participación de equipos en competiciones organizadas por una confederación diferente a la que su país pertenece. Aún no me queda claro cuál es el interés que el fútbol europeo tiene en esta cuestión, pero lo cierto es que el futuro sudamericano del Tri y de los clubes mexicanos se decidirá por estas horas, en la previa del sorteo de la Copa del Mundo.
La próxima Copa América será organizada por Argentina, y se llevará a cabo en 2011. Julio Grondona, el presidente de la AFA y hombre fuerte de la Confederación Sudamericana, ha dado el primer paso para tratar de calmar las aguas, reiterando la invitación para que el fútbol mexicano participe de todas las competiciones de la CONMEBOL. Pese a que el negocio generado en América del Sur es bastante interesante, el mercado televisivo y publicitario más potente de esta parte del mundo está en México y en la población que consume fútbol en Estados Unidos (que, en su gran mayoría, se interesa por los clubes y el equipo nacional azteca). Y nadie quiere dejar pasar de largo la oportunidad de sacar tajada de los dólares que los aficionados norteamericanos pueden acercar a la hoguera que preside el cacique Nicolás Leoz.
La Federación Mexicana de Fútbol se ha dejado querer. Tal vez -a la vista de la UEFA y de la CONCACAF- demasiado. Para los clubes y la selección el hecho de poder jugar de manera regular la Libertadores, la Sudamericana y la Copa América ha significado un salto cualitativo importante. El fútbol azteca quiere crecer y expandirse a nivel internacional y muchas veces -con razón- los certámenes que se organizan en la parte norte del continente parecen quedarle chicos. Por muchos motivos, el crecimiento más lógico tiene dirección sur.
A la cúpula de la Confederación de América del Norte, Centroamérica y el Caribe no le causa demasiada gracia este affaire que se ha consolidado a través de los años entre el fútbol mexicano -su afiliado más importante en lo deportivo y el más potente en lo económico- y la CONMEBOL. Con un pulso férreo, la CONCACAF ha conseguido que los mejores clubes aztecas de cada temporada vayan a parar a la Liga de Campeones, y no a la Copa Libertadores o a la Sudamericana, como en más de una ocasión la FEMEXFUT y sus equipos afiliados han intentado conseguir.
La clasificación a las competiciones de la parte sur del continente -en teoría, más importantes, competitivas y prestigiosas que la Concachampions- acaban siendo una suerte de premio consuelo para quienes no consiguen ser campeones en tierra mexicana. Además, -en una opinión compartida por muchos a ambos lados de la línea del ecuador- la obligación de jugar esta Liga de Campeones termina penalizando -en lo deportivo y en lo económico- a los ganadores de cada temporada.
Pero la CONCACAF no se ha atrevido hasta ahora a prohibir la participación de los equipos mexicanos en las competiciones de Sudamérica. Y tiene su lógica. La Confederación no quiere que México -su principal sostén- acabe por cansarse y decida emigrar administrativamente a la CONMEBOL, tal como Australia ha hecho en Oceanía, al afiliarse a la Confederación Asiática de Fútbol.
De momento, los dirigentes mexicanos se han dedicado a hacer equilibrio. Y han comenzado a presionar a las dos Confederaciones del continente americano. A la del norte le piden un mayor grado de libertad, que permita que su fútbol pueda crecer a nivel competitivo. Y de la del sur esperan una mayor apertura, especialmente en lo económico.
Televisa y TV Azteca -las dos cadenas que controlan las decisiones del fútbol del mayor país hispanoparlante del mundo- no cuentan con los derechos de transmisión de las competiciones de la CONMEBOL. Los seguidores de las teorías conspiratorias (y en el fútbol latinoamericano hay todo un universo de ellas) aseguran que la falta de participación de la televisión de México en el negocio es el verdadero motivo por el cual los equipos de ese país han renunciado a disputar la Copa Sudamericana a partir de este año y han puesto durante varias semanas en el congelador la posibilidad de borrarse de la Libertadores.
Quienes manejan el fútbol de México quieren dejar de ser simples invitados de las competiciones organizadas por la CONMEBOL y pasar a ser socios comerciales, y hasta co-organizadores de las mismas. Hace años que la FEMEXFUT reclama la posibilidad de organizar una Copa América (durante mucho tiempo se habló de una edición “fuera de programa” en 2010, a propósito del bicentenario de la declaración de la indepencia del país norteamericano, que finalmente no se concretará) y, para mantenerla dentro de sus competiciones, la Confederación Sudamericana en algún momento -más pronto que tarde, estimo- tendrá que sentarse a negociar.
Una CONMEBOL con México como socio de pleno derecho, o como “amigo con derecho a roce”, aumentaría aún más su poder político y económico dentro de la FIFA. ¿Será esta posibilidad lo que ha motivado la iniciativa de la UEFA? ¿La CONCACAF y el fútbol europeo intentan evitar esa suma de poder en Sudamérica? Como pueden suponer, a mí me divierte bastante la conspiranoia.
Los dilemas que hoy plantea el balompié mexicano podrían verse repetidos en muy poco tiempo con los equipos de la MLS y la selección de las Barras y las Estrellas. Las dos Confederaciones americanas vienen postergando un debate sobre esta situación, que las divide y las enfrenta, cuando podría ser aprovechada para sacar el mayor potencial que cada uno de los extremos del continente pueden aportar.
América del Norte (Canadá, Estados Unidos y México) concentra el mayor mercado televisivo del mundo, y una infraestructura difícil de encontrar en materia de logística y estadios. Sudamérica atesora el talento y la competitividad que no existe (al menos no en la misma cantidad o dimensión) en el norte. Además, es la dueña de un campeonato mítico -la Copa Libertadores-, que solo puede ser comparado con la Liga de Campeones de la UEFA. Lo quieran o no, la CONMEBOL y la CONCACAF están obligadas a entenderse en lo inmediato, y -tal vez- a fusionarse en algún momento del futuro.

De verdad….. la UEFA es como un virus , que se dejen de meter donde no les llaman, no entiendo que pintan en esto pero seguro que todo sera interes y $$$$$…
Complicado el tema.
Sudamérica tiene talento en Brasil, Argentina, Paraguay, Chile y Uruguay y su futbol es mas atractivo que Honduras, USA, Costa Rica, Jamaica, El Salvador, sin menospreciar, simplemente diciendo la realidad. Has dicho bien, en México se consume Futbol y es un socio economico que cualquieri Futbol quiere tener.
Concacaf quiere a México para subir su nivel.
Conmebol quiere a México como socio comercial.
México quiere a Concacaf para clasificar sin complicaciones.
México quiere a Conmebol para subir su nivel.
Concacaf no quiere a Conmebol porque sería dificil competirles
Un buen dilema, por cierto las pretemporadas de la Seleccion Mexicana, el interliga, el superliga y demas competencias inventadas con clubes mexicanos, no se juegan en México, sino en USA.