Maradona enciende una vela al “Barba” y otra al “Loco”

 

Martín Palermo vuelve a validar sus chances de jugar en la selección argentina.

En un partido amistoso jugado anoche en la ciudad de Córdoba, la selección de Argentina derrotó por 2-0 a Ghana. Esta Albiceleste B -integrada exclusivamente por jugadores que militan en equipos del fútbol local- fue ampliamente superior a un combinado africano que en poco o en nada se pareció al equipo de las Estrellas Negras que ya ha conseguido la clasificación para la Copa del Mundo del año próximo.

Con todos los recaudos que hay que tomar cuando se enfrentan una Argentina B y una Ghana desprovista de sus mejores futbolistas y que en ningún momento del choque ha estado a la altura del compromiso, hay que decir -nobleza obliga- que el equipo entrenado por Diego Maradona jugó de una manera bastante aceptable, y que ha dejado algunos (diminutos, eso sí) trazos de esperanza de cara a los partidos finales de la eliminatoria en la región CONMEBOL, ante Perú y Uruguay.

En las horas previas al amistoso el Diez se mostró confiado en contar con una pizca de ayuda celestial que le permita sortear con fortuna los dos próximos compromisos oficiales y estar en Sudáfrica el próximo año. “El Barba (Dios) me salvó muchas veces; espero que esta vez también”. Maradona -que ha coqueteado muchas veces con la muerte y aún está entre nosotros, casi intacto- debe saber de lo que habla. “Nadie se muere en la víspera”. “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires”. Estas últimas declaraciones de Diego han destapado un montón de refranes de uso habitual en Argentina. Todos los que recuerdo se ajustan, se encaminan, potencian la sensación de que a Perú -ya sin posibilidades de llegar al Mundial, jugando solo por el honor, muy probablemente primado, y casi seguramente con el árbitro en contra- se le puede ganar el el Monumental. El partido en Montevideo frente a Uruguay será otra historia.

Así que, creyentes o no, los argentinos encenderán una vela al Barba. Apelarán a cualquier oración aprendida en la infancia, y a cualquier cábala fútbolera que esté al alcance de la mano. Todo sirve desde hoy al día 10 de Octubre. Para esto ha servido el picadito ante Ghana. El hincha se ha ido a dormir con un poco (solo un poco, no quiero exagerar) de optimismo. Y con algunos nombres en mente que -de acuerdo con lo que hoy han mostrado- podrían estar en la convocatoria para los partidos frente a los peruanos y los uruguayos. Muy por encima de todos los demás, el nombre que sobresale y brilla es el del Martín el Loco Palermo, autor de los dos tantos registrados anoche en el Chateau Carreras.

A sus 35 años el delantero centro de Boca Juniors corrió más que nadie -superando en velocidad en más de una oportunidad a los defensores ghaneses- y demostró que -además de la miríada de bajitos talentosos que tiene a su disposición la selección tiene a su disposición- él puede ser el dueño de un registro diferente, que la Albiceleste ha perdido desde la salida de jugadores como Gabriel Batistuta o Hernán Crespo. Diego Milito o Gonzalo Higuaín -convocado por Maradona para los dos próximos partidos- podrían también ser ese tipo de jugador del que Argentina carece desde hace tanto tiempo en su equipo absoluto.

Pero, más allá de lo que pueda producir sobre el terreno de juego, el Loco Palermo emociona. Transmite positivismo, deja entrever compromiso con la camiseta de su país. Contagia lo que siente. Al espectador y a sus compañeros de equipo. Algo que la generación de Messi y Agüero no ha conseguido en ningún momento jugando para la Mayor.

Todos sabemos que Martín es un jugador -por su veteranía y por sus características técnicas- de inferior calidad a la de muchos otros que han conseguido destacar en Europa. Incluso el propio Palermo es consciente de esa situación. Pero nadie como el goleador nacido en La Plata para batallar en la trinchera del optimismo ofensivo. El Titán nunca se da por vencido. Jamás se entrega. Y ha marcado todos los tipos de goles que uno pueda imaginar, aún en las situaciones más adversas (también ha perdido un montón de goles, es cierto).

Acostumbrada a pasearse por los campos sudamericanos, Argentina ahora se ve en medio de una guerra de guerrillas en los partidos frente a Perú y Uruguay (o en la repesca ante un cuadro de la CONCACAF si fuera necesario). Es una situación extraordinaria, y Palermo la hace aún más complicada.

¿Te quedas con los que en teoría son muy buenos, pero que hasta ahora no han rendido al máximo con la Selección?. ¿O te decantas por una leyenda del fútbol vernáculo, inferior a sus competidores, pero que  ha demostrado tener una mayor capacidad de entrega que quienes están en el cénit del fútbol europeo? Ese es el dilema que afronta Maradona por estas horas. Por lo pronto, el Pelusa ya ha asegurado tras el partido ante Ghana que Palermo estará en la convocatoria para los encuentros ante incas y charrúas.

Otros que dejaron buenas sensaciones fueron los xeneizes Luciano Monzón y Federico Insúa, el veteranísimo central de Newell’s Rolando Schiavi, el volante central de Huracán Mario Bolatti, y el atacante de Argentinos Juniors Gabriel Hauche. Alguno de ellos también será de la partida en los dos últimos compromisos por la Eliminatoria de la CONMEBOL.

Tiempos extraños son los que le toca vivir a la selección argentina. Plagada de estrellas que el planeta envidia, y con serias chances de quedarse fuera -por primera vez en cuatro décadas- fuera de una Copa del Mundo. La Mano de Dios -temblorosa, como la de todos sus compatriotas- abre la caja de fósforos y comienza a frotar la cerilla apuntando a las velas que tienen que, imperiosamente, iluminar la escena.


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