octubre 8, 2009 Argentina, Brasil, Fútbol de la CONMEBOL, Mundial 2010

En una de las definiciones más ajustadas de los últimos tiempos, la CONMEBOL está a punto de embalar a sus cuatro representantes que clasificarán de manera directa al Mundial del año próximo. Dos de ellos -Brasil y Paraguay- ya han conseguido el pase a Sudáfrica. Parece muy poco probable que a Chile se le escape la tercera plaza. La cuarta posición está de momento en manos de Ecuador, pero Argentina, Uruguay, Venezuela y Colombia aún tienen opciones -en algunos casos más claras que en otros- de llegar a la Copa del Mundo de manera automática. Existe la posibilidad de que Sudamérica cuente con cinco equipos en la cita de 2010, repesca y representante de la CONCACAF mediante, es cierto. Pero para eso falta una eternidad, futbolísticamente hablando. Con los nervios tensos y expuestos, la jornada de fútbol del próximo sábado se plantea como una de las más eléctricas de las que uno tenga memoria.
ECUADOR vs. URUGUAY
La Tricolor, en franca trayectoria ascendente, tiene dos encuentros complicados en esta finalización de las eliminatorias en la zona CONMEBOL, pero -más que cualquier otra de sus rivales- depende de sí misma para llegar al Mundial.
Ecuador cuenta con una de las líneas de volantes más interesantes de todo el panorama de las selecciones sudamericanas. Los mediocampistas del equipo entrenado por Sixto Vizuete son los campeones indiscutidos en el ámbito del juego físico en la región. Y están apenas un peldaño por debajo de las fuerzas establecidas del continente como Brasil o Argentina en cuanto a la calidad de sus integrantes. Esa línea de jugadores -más que los defensas y los atacantes- es la que ha llevado al representativo de la FEF a ser protagonista de los dos últimos procesos clasificatorios a un Mundial.
En los días previos al duelo ante los orientales sabemos que Segundo Castillo, una de las piezas claves en el funcionamiento del motor del equipo ecuatoriano, ha llegado tocado tocado desde Inglaterra. Sería una auténtica pena que el jugador del Wolverhampton Wanderers no fuera de la partida en el partido del sábado, pero en caso de que el de Esmeraldas no esté en el once inicial, el cuerpo técnico cuenta con una sobresaliente lista de efectivos para llenar de potencia y toque el mediocampo: Luis Antonio Valencia, Cristian Noboa, Edison Méndez y Jefferson Montero -entre otros- pueden integrar un bloque de volantes difícil de superar a escala sudamericana hoy en día. Si su mediocampo funciona, la selección de Ecuador funciona.
Ecuador, cada vez que juega en Estadio Olímpico Atahualpa, cuenta con un par de jugadores adicionales: el apoyo fervoroso de su afición por un lado, y los 2.800 metros de altitud sobre los que está construída la ciudad de Quito. En este proceso eliminatoria, la Tricolor ha ganado cinco encuentros y ha empatado otros tres partidos en condición de local en ese escenario.
En la previa al duelo de la jornada 17 ante Ecuador, la selección de Uruguay batalla contra dos fantasmas más o menos tangibles: la necesidad imperiosa de no perder el sábado para seguir con opciones reales de clasificar al Mundial, y el factor de la altura, que no ha sido tan dramático para la Celeste en este campeonato (ha derrotado por 0-1 a Colombia en Bogotá en la séptima jornada, e igualó 2-2 ante Bolivia en La Paz por la fecha número diez).
La afición uruguaya, sufrida y paciente como pocas en América del Sur, recibió un durísimo golpe a su ilusión un par de jornadas atrás, cuando el equipo de Óscar Washington Tabarez cayó por 1-0 en Lima ante una ya desahuciada selección de Perú. El Maestro -muy cuestionado en su país por la campaña plena de altibajos- perdió esa tarde una inmejorable oportunidad de curarse en salud en la recta final de las eliminatorias. Con los resultados ya puestos es fácil opinar, ya se sabe. Pero -viendo los marcadores que se han producido en las últimas jornadas- hoy Uruguay estaría ubicado en la cuarta posición de haber ganado en suelo inca -por encima de Ecuador y Argentina, sus rivales en los últimos choques eliminatorios, que al mismo tiempo son sus dos principales adversarios en la lucha por la cuarta o quinta plaza-. Así de retorcida, complicada e hiriente es la actualidad de los orientales por estas horas.
La Celeste -que probablemente planteará un partido al contragolpe en Quito- dependerá de la posibilidad de poder contar con una salida rápida y directa para poder regresar a Montevideo con al menos un punto que mantenga con pulso sus esperanzas mundialistas. Así como para mí el fuerte de Ecuador está en la línea de volantes, Uruguay acumula casi toda su dinamita arriba. Con Diego Forlán como ocupante seguro de un puesto en el ataque, la gran pregunta reside en saber quién le acompañará en esa zona del terreno de juego. No ha tenido demasiada suerte hasta ahora el Bota de Oro de la temporada 2008-2009 con sus compañeros en la delantera uruguaya. Los momentos de sus ocasionales partenaires no han estado en sincronía con los del jugador del Atlético de Madrid, quien en más de una ocasión se ha visto tirando solo del equipo, de una manera casi heróica. En la convocatoria de Tabárez encontramos nombres de peso, como los de Luis Suárez y Edinson Cavani. Al menos uno de los dos será titular en el partido contra la Tricolor. En la recámara estarán aguardando Sebastián Abreu y Sebastián Fernández.
ARGENTINA vs. PERÚ
Con una plantilla repleta de figuras reconocidas en el fútbol europeo y un mito viviente como entrenador en condiciones normales la Albiceleste tendría que estar ya tranquilamente clasificada, o -como mínimo- no debería estar cuestionándose ni por un solo instante sus posibilidades de estar una vez más en una Copa del Mundo. Pero las condiciones normales no existen ni se las espera en el centro de entrenamiento de la AFA desde hace ya demasiado tiempo.
Desde el fondo de la historia del fútbol sudamericano, los caminos de las selecciones de Argentina y Perú se han cruzado en muchas oportunidades. Aficionados y periodistas reviven los recuerdos de dos momentos más o menos recientes en los que el equipo de la Banda Roja frustró o mantuvo en suspenso hasta último momento la clasificación de los gauchos a un Mundial. En la previa a México 1970, la simiente de un fantástico seleccionado peruano (probablemente el mejor de toda la historia) dejó fuera de la Copa a los argentinos al empatar 2-2 en la Bombonera. Años más tarde la Argentina entrenada por Carlos Bilardo consiguió su clasificación a México 1986 gracias a un agónico empate como local ante los peruanos. Pero el representativo inca de Chemo Del Solar dista muchísimo de parecerse a cualquiera de esas dos versiones anteriores. Es que este Perú no se parece ni siquiera al equipo que jugó el Mundial de 1978 y que, aprietes y coimas de por medio -de acuerdo con los testimonios de varios de los protagonistas de ese partido- fue goleado por 6-0 por los locales que, a la postre, se alzaron con el título de campeones.
El representativo peruano ocupa la última posición de la clasificación sudamericana. Tras dieciséis partidos jugados la selección ha cosechado una decena de derrotas, cuatro empates y apenas un par de victorias. La realidad deportiva del equipo nacional no hace más que reflejar el momento de crisis por el que atraviesa el fútbol de todo el país. Su federación ha estado a punto de ser desafiliada de la FIFA, sus clubes pintan poco y nada en las competiciones continentales últimamente, y muchas de sus figuras han tenido comportamientos vergonzantes en sus actuaciones con la selección. En condiciones normales, esta selección de Perú no debería plantear ningún dilema para el equipo argentino, que incluso podría endosarle una goleada sin atenuantes.
El mejor jugador de la convocatoria de esta Blanquirroja es Juan Manuel Vargas, el lateral de la Fiorentina. El Loco, sumado a la experiencia del incombustible Nolberto Solano, más lo que puedan hacer dos delanteros solventes como Johan Fano y Hernán Rengifo son -sobre los papeles- los únicos factores de riesgo que deberá controlar el conjunto argentino sobre el césped del estadio de River. El hecho de que el cuadro andino juegue tan solo por el honor (y, tal vez, por el incentivo económico) también es un aspecto que los futbolistas de Diego Maradona también tendrán que demostrar que pueden controlar.
La Albiceleste vive una situación plena de paradojas y contradicciones, como tal vez jamás antes había experimentado en toda su historia. Argentina jamás había tenido una cantidad tan grande de figuras que triunfan en el fútbol grande de Europa como la que existe ahora. Al mismo tiempo, hace casi cuarenta años que una selección no deja tantas dudas en cuanto a su funcionamiento, un hecho que pone en tela de juicio el grado de merecimiento que el representativo pueda haber acumulado desde el inicio de la fase clasificatoria.
Más allá de la errática y poco profesional gestión que Diego Maradona está haciendo al frente de la absoluta, los internacionales argentinos están en deuda con la selección. No solo en lo que respecta al fútbol que han producido hasta ahora, sino también en lo vinculado con la actitud que la afición presupone -tal vez de manera equivocada- que quienes destacan en ligas como las de España, Italia o Inglaterra deberían demostrar al calzarse la elástica de bastones celestes y blancos.
Casi un año después de haber asumido como seleccionador de su país el Pelusa aún está en deuda, tanto o más que sus jugadores. La administración Maradona -a dos fechas de terminar las eliminatorias- aún no ha encontrado el equipo. Aún experimenta. Quita y pone responsabilidad sobre sus dirigidos sin un patrón o estrategia demasiado claros. Abre más frentes de conflicto dentro de la federación que los que ya existían antes de su desembarco. Amenaza con dejar su cargo. O, peor, con quedarse solo si todo el mundo se aviene a aceptar sus códigos (bastante intangibles, por cierto). Se enfrenta con la prensa. Ha dejado demasiado expuestos a muchos de los futbolistas por él convocados. Y ha dejado patente que no tiene el ascendente que todo el mundo le presuponía sobre las jóvenes estrellas del fútbol argentino. En suma, hasta ahora todo no ha sido más que una cara y frustrante terapia ocupacional para el máximo ídolo del país, a quien le está costando una enormidad encontrar su lugar en el mundo.
Las últimas informaciones que llegan desde el predio de Ezeiza indican que Argentina atacará el sábado con un triángulo formado por Pablo Aimar, Gonzalo Higuaín y Leo Messi. Un experimento más, pero hay que admitir que suena bien. En condiciones normales o anormales, y jugando como local, la bicampeona del mundo tiene todo para quedarse con los tres puntos ante Perú, llevar un poco de tranquilidad a una afición crispada, y conseguir un balón de oxígeno para afrontar el último round frente a Uruguay con un mínimo de garantías. Un empate o una derrota no haría más que encender la mecha del polvorín del fútbol argentino.

No recuerdo una recta final de la clasificación tan ajustada y llena de matices. Espero que Uruguay se meta, pero es que ¿a quién quitas? el resto de los implicados tiene algo que me hace desear que lleguen a Sudáfrica…
Saludos
Ariel un apunte: Ecuador en su estadio si ha perdido un partido: contra Venezuela en la primera jornada de la eliminatoria.
No hablas de los otros partidos! como ves el Venezuela-Paraguay y el Colombia-Chile??
Para mí clasifica de 4º Ecuador y de 5º Argentina, pero está tan apretado que lo mismo se quedan los dos fuera.
Dios bendiga esta clasificacion, espero que no se divida en grupos como era antes…
Un saludo!
@ Miquel: Pues sí. Ninguna clasificación que yo recuerde tan peleada como esta. En otras ediciones Brasil o Argentina conseguían el pase al Mundial sobre la mitad de las eliminatorias. Pero esta vez Brasil y Paraguay -que han sido las fuerzas predominantes- acaban de sellar su pasaporte. Francamente espectacular. Uruguay, Argentina, Ecuador -y con un poco menos de chances, Venezuela y Colombia- llegarán hasta el último minuto de juego con chances de quedarse con esa carísima cuarta plaza. El premio consuelo será la repesca, pero muchos se quedarán sin nada. Cruel, pero apasionante también.
@ Enrique: Cierto es lo que apuntas. Me he equivocado por hacer caso a ESPN… me lo tengo merecido por fiarme de los gringos. La segunda parte de este artículo con el resto de los partidos está en la cocina. Espero tenerlo listo en las próximas horas.
Gracias a los dos por estar siempre ahí!
Arriba mi Ecuador¡¡. Tenemos un partido muy dificil con Uruguay y el que gane ese parido sera el clasificado al mundial, claro espero que sea Ecuador.
Aparte de esto estoy conforme con los paises que nos van a representar porque han sido los mejores y vamos a dejar a sudamerica en lo Mas ALTO del futbol mundial. Estas son las mejores eliminatorias del mundo, las mas dificiles y peleadas y por esto las selecciones clasificadas por sudamerica que nos van a representar en el mundial estan muy bien preparadas pues se han capacitado por mas de dos años.
ARRIBA SUDAMERICA PERO MAS MI ECUADOR DEL ALMA¡¡¡¡¡