octubre 5, 2009 Argentina, Miscelánea
Pero, estando Martín Palermo de por medio, el concepto de normalidad se diluye con mucha facilidad. Con los años, y en la recta final de su carrera, el Loco ha enterrado al futbolista que protagonizaba partidos extrañísimos, en los que alternaba grandes jugadas ofensivas con clarísimas oportunidades de gol desperdiciadas de una manera absurda. Hoy, el 9 de Boca es mejor futbolista que el que probó fortuna en Europa años atrás, por contradictorio o difícil de creer que pueda parecer. No había aparecido demasiado en este campeonato, es cierto. Pero ayer ha protagonizado el regreso a las primeras planas de la mejor de las maneras posibles. Con un gol que solo él puede marcar. Con un gol que le aproxima cada vez más a ser un personaje crucial en la historia del fútbol argentino. Con un gol que solo puede ser obra de quien ha sido tocado por la varita mágica y cuenta con la fortuna de su lado. Con un gol fuera de lo normal.

