septiembre 1, 2009 Argentina, Brasil, Mundial 2010

Maradona lo ha hecho. Se ha salido del guión. Sin que nadie lo viera venir, Diego ha arrancado en velocidad, con el balón controlado y todas las miradas se posan sobre él. Como en sus épocas de futbolista, el Diez sorprende con una jugada inesperada, inexplicable para algunos, e imposible -en cuanto a la obtención de un resultado positivo- para muchos otros.
El seleccionador acaba de convocar a Martín Palermo para el partido que el próximo sábado la Albiceleste jugará en Rosario ante Brasil, por la clasificación al Mundial de Sudáfrica.
El fútbol argentino vive una era tal vez irrepetible, en la que puede presumir de una sorprendente cantidad de atacantes de la alta calidad, como Leo Messi, Sergio Agüero, Carlos Tévez, Lisandro López, Diego Milito, Ezequiel Lavezzi, Gonzalo Higuaín o Mauro Zárate -todos ellos brillando al máximo nivel en la elite del fútbol de Europa-.
Maradona -sin renunciar al hecho de contar con la mayoría de ellos en su equipo- se desmarca de los cánones preestablecidos para un partido de máxima importancia -y de máximo riesgo en lo deportivo para Argentina- y llama a Palermo, que a los 35 años sigue siendo el máximo optimista del gol con el que cuenta el país.
