Archivo: junio 2009

El calendario de Sepp

 

Estados Unidos

Joseph Blatter, el Boss de la FIFA.

Puestos a intentar perpetuarse en los anales –con perdón- de la Historia, toda civilización o movimiento revolucionario que se hayan preciado de tal ha intentado legar al resto de la Humanidad su propio calendario.

Para los antiguos egipcios el año se dividía en doce períodos que iban iba desde el Primero de Ajet hasta el Cuarto de Shemu.

En el Imperio Romano se quedaron con el almanaque de doce meses, comenzando por Martivs y concluyendo en December.

Allende el Atlántico, menos pragmáticos que las civilizaciones fundadoras de la cultura europea, pero con una imaginación mucho más frondosa -la mescalina debería hacer estragos por ese entonces entre los burócratas y el clero de Tenochtitlan-, los aztecas se desmarcaban con dioses a los que hoy, futbolísticamente hablando, calificaríamos como galácticos. Hasta llegar al extremo de que Quetzalcóatl parece un personaje pasado de rosca de una película de Quentin Tarantino si es comparado con el aburguesado Zeus/Júpiter (su nombre variaba, según jugara como local en el Olimpo o en las orillas del Tíber). Es que una serpiente emplumada no tiene punto de comparación con un señor barbado que se pasa la eternidad envuelto en una toga y jugando a ser el amo de la mascletà con un bendito rayo en la mano, lo mires como lo mires.

En materia de medir y calcular el paso del tiempo en Mesoamérica tampoco se andaban con chiquitas. ¿Cómo te vendría ahora mismo, amigo lector, ser un simple azteca de a pie y tener que adaptarte a una realidad que te obligaría a convivir, sin la posibilidad de chistar, con dos años paralelos –uno sagrado, de 260 días, y otro natural, de 365- que surcan la dimensión del tiempo de manera inexorable e indivisible, tejiendo combinaciones increíbles? ¿Los puentes se regirían por el almanaque sagrado? ¿Y los Mundiales? ¿Con años de 260 días, cada cuánto se disputarían? ¿Tendríamos un Apertura “civil”? ¿Una Liga de Campeones con el calendario “sacrosanto”? Para complicarse la vida con imaginación, nadie como los aztecas.

Sepp, de sólida formación académica tras su paso por la Université de Lausanne, probablemente se haya interesado en su época de estudiante por las desventuras que ha tenido que atravesar el proceso de medir el transcurso del tiempo desde el fondo de la Historia. Y ahora, cuando se encuentra al mando del mayor poder fáctico y ecuménico del planeta después de la Coca-Cola y los arsenales atómicos, ha decidido dejar su impronta en esta materia al presentarnos desde Pretoria su concepto de calendario ideal.

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Podcast – Junio 27, 2009

 

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