junio 20, 2009 Brasil, Copa Libertadores de América, Entrenadores

Tres años y medio de trabajo, tres campeonatos nacionales de liga ganados. Una ecuación casi perfecta. Una relación longeva –en términos brasileños y sudamericanos, en general- y programada para seguir sumando trofeos en los escaparates del Morumbí.
A lo largo de estas tres últimas temporadas el Sâo Paulo repitió una constante que hasta ahora conformó a la directiva y la afición del mejor equipo brasileño de los últimos tiempos: la eliminación en la Libertadores (siempre a manos de equipos de su mismo país) inexorablemente dio paso –con mayor o menor sufrimiento- a la obtención de un Brasileirâo. Y así fue en 2006, en 2007 y en 2008. Nada hacía presuponer que la derrota de esta semana ante el Cruzeiro en la Copa impediría al Sampa volver al luchar por el título de campeón de la Serie A en los últimos meses de 2009.
Pero lo que a ojos del gran público parecía imposible hace apenas unos días, se hizo realidad en las últimas horas. Muricy Ramalho –el entrenador más ganador del fútbol brasileño de la última década- fue destituido el viernes por la noche por la directiva del vigente campeón del Brasileirâo.

