Mayo 20, 2009 Argentina, Entrenadores

Hace muchos -pero muchos- años, uno tenía mucho tiempo libre y amigos ricos en contactos. Hace muchos años -sin trabajar en la sección de deportes de la entrañable emisora de la Avenida Santa Fe- uno se dejaba caer por la radio los sábados y domingos para colarse entre quienes hacían las transmisiones en una especie de viaje a lo desconocido. Un sábado la sufrida cabina de la cancha de Morón, y el domingo el premio de el Monumental. Un viernes por la noche el Amalfitani, y el domingo después del mediodía la inyección adrenalínica de la Bombonera.
Una época cargada de anécdotas, de momentos de los que apenas hoy -casi dos décadas después- uno comienza a sacar rédito emocional, una larga temporada de cenas en El Obrero, Chiquilín o en Las Cuartetas en las que había que callar y oir lo que un monton de gente que sabía (y sigue sabiendo, claro) tenía para decir sobre lo que se estaba cociendo en el fútbol de Argentina de ese entonces.
Me emocionaba pensar que en esas a veces demasiado retorcidas tertulias uno tenía el privilegio de poder espiar lo que la intelligentsia futbolera porteña tenía para decir. Dos narradores, dos plumas de Clarín y una de La Nación, un ex árbitro, y alguien que terminó estando muy involucrado en el anterior cuerpo técnico de la selección argentina eran los más ilustres miembros de este grupo itinerante, que se gastaba las horas discutiendo tácticas, nombres. cábalas, rumores e historias prohibidas e impublicables.
Dos décadas atrás esa tribu a la que se me permitía acceder como elemento complementario gozaba de un panorama futbolístico muy diferente al actual. Enormemente rico en talento en comparación con lo que hoy propone el Clausura 2009. Sin embargo, sigo imaginando a más de uno de esos personajes sentado por estos meses en las plateas del victoriano palacio Ducó, donde el campeonato argentino deja entrever jornada a jornada los dos cantos antagónicos de su filo.
Pese a la fortuna que dejó la venta de Sergio Agüero -entre otras figuras- en las arcas de Independiente, el equipo de Avellaneda juega este año nuevamente fuera del histórico Libertadores de América, que ha sido eviscerado de su histórica Doble Visera en pos de la transformación de la casa de los Diablos Rojos en la versión rioplatense de Anfield, Old Trafford o el viejo Highbury. Tras algunos meses de ser inquilino del Presidente Juan Domingo Perón, propiedad de Racing -su máximo rival y su más próximo vecino, geográfricamente hablando-, el club presidido por Julio Comparada ha decidido cruzar el Riachuelo en 2009, y jugar como local en el señorial y algo vetusto Tomás A. Ducó.
El filo del tridente de Independiente, que desde hace unas fechas tiene como diablo mayor a Rubén Américo Gallego, no pincha, ni corta. El Rey de Copas, que comenzó el campeonato bajo el mando de Miguel Ángel Santoro, encadenó hasta ahora una serie de resultados muy difíciles de justificar. Si por un lado los Rojos pueden exhibir las importantes victorias frente a Racing, Boca, Newell’s, Tigre y Huracán, por otro lado no pueden ocultar algunas derrotas -abultadas y humillantes en algunos casos- como la padecida el pasado fin de semana ante Estudiantes, o las que previamente cosechó frente a San Martín de Tucumán, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Lanús, Godoy Cruz o Colón.
¿Tiene tan mala plantilla el equipo de el Tolo Gallego como para -a cinco fechas de la finalización del campeonato- estar apenas por encima de los equipos que cierran la clasificación? A juzgar por los jugadores que integran el primer equipo, donde encontramos nombres importantes -como los de Daniel Montenegro, Fabián Assmann o Leonel Núñez- el equipo del barrio de Avellaneda no tendría que estar sufriendo tanto. Muchos encuentran el motivo de esta profunda crisis de uno de los grandes del fútbol argentino en la voracidad del plantel, que en las últimas temporadas se ha deglutido a muchos entrenadores. Algunos de los profesionales de Independiente -de los más caníbales que pueden hallarse en la liga argentina- parece tener los días contados, luego de que el presidente del club autorizara a Gallego a abrir las puertas del Averno a finales del Clausura. La noticia de última hora en la convulsionada vida de la entidad de la Avenida Mitre es el fichaje de César Luis Menotti -¿como manager del primer equipo?, ¿como integrante del Consejo de Fútbol?… aún no está claro- para intentar encontrar el filo más competitivo de los jugadores que se queden y de los que probablemente lleguen como refuerzos para el próximo Torneo Apertura.

Desde la misma platea desde la que a lo largo de este campeonato podríamos haber dar testimonio de los altibajos del Club Atlético Independiente también podríamos haber visto la evolución del equipo dueño de casa en el Ducó, el Huracán de Ángel Cappa. Este no es un Globo cualquiera. Es el equipo de Cappa. Así lo ha decretado la intelligentsia del balompié argentino, que ha dictaminado que la escuadra quemera es “la que mejor juega“, la que realiza “el fútbol que le gusta a la gente”. Tanto han crecido los enteros del entrenador nacido en Bahía Blanca que ya está en toda las quinielas como posible director técnico de equipos más poderosos de Argentina, como River. El actual responsable táctico de Huracán ha tenido una larga trayectoria como entrenador, en equipos de América, África y España, y de momento sus únicos títulos han sido la obtención del Torneo Apertura 2002 con el Unversitario de Deportes de Perú, y la Charity Cup 2005 del fútbol de Sudáfrica al frente del Mamelodi Sundowns.
“En el fútbol no se recuerdan los resultados, se recuerdan las emociones”, sentenció Cappa hace no demasiado tiempo en su impagable rol de tertuliano en distintas entregas radiofónicas en España. Para mí, una parte del bistec que este filósofo del fútbol (sin segundas intenciones) ha cocinado con esta frase ha quedado cruda. ¿Qué pasa con la alegría malsana y profunda que siento (y que muchos de los que leen estas líneas comparten, estoy seguro) cada vez que mi equipo simplemente gana, más allá de merecimientos, florituras y excelencias técnicas? Recuerdo con emoción un montón de victorias feas, injustas, agónicas. Cuya belleza y morbo solo reside en esos benditos tres puntos en la ucha, y en apurar el suma y sigue en la lucha por el campeonato o por salir de una racha adversa. La riqueza técnica y el despliegue de recursos siempre se agradecen. A nadie le amarga un dulce. Pero la belleza estéril, sin logros tangibles, el jugar bien por jugar bien sin alcanzar ninguna meta solo lleva a la frustación y a crear hermosos perdedores.
Ángel Cappa vive un nuevo y corto -por ahora- momento de gloria y reconocimiento en su país natal. Exhibido como el paradigma del deber ser futbolero por los medios de comunicación y parte de intelligentsia, partido al medio por las sierras del menottismo y el bilardismo. Los que lo elevan ahora y le promocionan como la Coca Cola más fresca, años atrás le fustigaban y hasta lo utilizaron como objetivo de las críticas más feroces, aún cuando aquel Racing Club tenía una filosofía de juego muy similar a la de este Huracán. Si algo hay que reconocerle a Cappa es su honestidad intelectual y el mantenimiento inalterable de sus convicciones a lo largo de los años.
Imagino que aquel grupo que una o dos veces por semana se congregaba en algún bar o restaurante de Buenos Aires seguirá haciéndolo, con nuevos integrantes, con más urgencias (como todos en Argentina), y con los mismos temas de enfrentamiento y discusión. Sin estar de cuerpo presente en esas veladas, estoy seguro de que -más allá de apegos a las escuelas de el Doctor Bilardo o el Flaco Menotti- todos ellos disfrutan y babean con las dos figuras galácticas del equipo de Parque Patricios, el enganche Javier Pastore y el delantero Matías De Federico, los dos pibes que a fuerza de hambre futbolístico y una cuota descomunal de talento llevan en volandas el sueño reivindicatorio de Ángel Cappa.
Descomunal actuación de Javier Pastore en la goleada de Huracán ante River, el pasado fin de semana.
Matías De Federico debutó en la Selección Argentina anoche con un gol, en un amistoso frente a Panamá.

Tremendo el equipo de Huracan, pero lo que mas me sorprende es como puede cambiar un club de un semestre al otro, con casi los mismos jugadores. Cappa es un tecnico exclente, ojala muchos DT hicieran la apuesta de futbol que el hace.
Al final Ariel, te gusta mas Pastore o De Federico? Yo me sigo quedando con el zurdo habilidoso… Cuestion de gustos
Saludos desde Bs As!
El Balón Europeo
Sublime entrada Ariel.
Preocupado me tiene a mi el Rojo, sin campo, sin juego, sin estrellas… estamos más amargos que nunca.
Luego lo de Huracán es una maravilla y quizás tantos años dando tumbos hayan hecho que la manera de entrenar y plantear tácticamente de Cappa se haya ido puliendo hasta llegar a este punto. Ahora estamos con la historia de siempre, está en un equipo de segunda línea donde todos bailan al son que el entona y no tiene ninguna presión ¿podría trabajar igual en un equipo en que cada partido tuviera mayor calado? Me gustaría que se le diera la oportunidad.
Para cerrar, lo único que le discuto, es que desgraciadamente el fútbol no es recordado por las sensaciones, sino por el legado en forma de títulos que dejan los equipos en forma de ciclos ¿Te imaginas un Dream Team sin Champions?
Saludos
@ Devo: Yo creo que los futbolistas constituyen un colectivo laboral muy cuestionable. Son ellos -más que los entrenadores- quienes dan cuerpo a las dinámicas. En determinadas ocasiones, estoy convencido, se juega con mala fe, para intentar inculpar al técnico de turno.
Con respecto a la dupla de Huracán… me quedo con Pastore.
Y sobre la posibilidad de que Cappa sea imitado en cuanto a su filosofía… lo dudo. La liga argentina no tiene tanto espacio para el purismo que practica este Huracán. Otro dato importante es que a Cappa las cartas le han venido bien dadas en este Clausura. No tiene presión, y tiene buenos jugadores. Bajo esos supuestos, muchas otras filosofías futbolísticas también terminarían siendo del gusto de todos.
@ Miquel: El Rojo está amargo, es cierto. No entiendo lo de la contratación de Menotti (quien seguro que no se ha acercado a Independiente de manera gratuita), ni la existencia de un Consejo de Sabios donde están -entre otros- Fernando Redondo y Luis Islas.
Tal vez Cappa haya encontrado su lugar en el mundo en el Ducó, que no es poco. Yo -honestamente- no lo veo gestionando un equipo más grande y con urgencias, donde no le tendrían la paciencia que le ha tenido el Globo. Concretamente en River -estando como está el patio- no le doy ni un semestre.
Para mí las sensaciones no asociadas a victorias existen y son válidas. Pero son mucho más fuertes las que están ligadas a las victorias.
Un abrazo.
Bombazo en la bombonera, como he disfrutado con el juego de Defensor que transiciones de juego más bien llevadas y jugando mas por aire que por tierra lo han hecho de una forma muy bella, un 10 para la manera de jugar de los charruas en la mismisima bombonera contra un Boca irreconocible, me ha gustado mucho Pablo Pinto el lateral derecho y otro chico muy joven que ya jugo en el sub-20 de Venezuela con Uruguay y del cual no recuerdo el nombre.
Nose que piensas Ariel pero creo que una etapa en el continente ha llegado a su fin, la de Boca, ya se pudo ver quiza algo el año pasado cuando salio derrotado de Maracana ante el maravilloso Fluminense de Renato Gaucho, y ahora sale derrotado sin dar muestras de buen juego ni de ganas por ganar…. 4 brasileños en semifinales, 2 uruguayos ( algo maravilloso) 1 argentino, 1 venezolano, pufff bonitas semifinales nos esperan como el Cruzeiro – Sao Paulo que puede verse descafeinado por una posible salida de Ramires a Europa ( Benfica o CSKA, lo prefiero en este ultimo con Zico), Palmeiras – Nacional, Defensor- Estudiantes y Gremio – Caracas, creo que Caracas puede hacer la machada pero tendria que ser gracias a una empanada de Gremio, me parece que sera dificil ver 3 brasileños en semis, me huelo que o nacional o caracas pasaran en vez de Palmeiras y Gremio.
En resumen del partido que maravilla ver que Defensor hoy ha cojido el espiritu y la mística que tiene el fútbol charrua mostrando una entrega de entrega , garra y coraje charrua.
Saludos.
@ Alberto: Gran machada del Defensor, es cierto. Y me alegra mucho por el fútbol de Uruguay, que es el padre del balompié sudamericano, la primera gran potencia que tuvo el balompié en esa parte del mundo.
Sobre Boca, no creo que su ciclo se haya acabado. Sobre todo si quien va a hacerse cargo del equipo -como parece- es quien lo inició: Carlos Bianchi. El ciclo se ha acabado para varios jugadores “xeneizes”, pero no para el club, que tiene una cantidad enorme de nuevos valores incluso ya en el primer equipo.
Por suerte vamos a tener a Ramires hasta el final de la participación del Cruzeiro en la Libertadores.
Lamentablemente, no veo al Caracas pasando a semifinales. Aunque puedo equivocarme. Vengo fallando todas mis previsiones en la Libertadores, jajaja.
Un abrazo.
nada so de boca pero los rre banco a los pibes de huracan!!!un bessso a javier pastore q sta rre bueno!!!dani de rosario