La primera convocatoria de Maradona

Ya pasó. Diego Armando Maradona fue presentado ayer como nuevo entrenador de la selección argentina y, además, dio a conocer al mundo su primera convocatoria para el partido amistoso que en apenas dos semanas “la Albiceleste” jugará en Glasgow ante Escocia.

La nómina de convocados “europeos” aportada por “el Diez”, flanquado por Carlos Bilardo -el nuevo general manager de las selecciones argentinas- y por el presidente de la A.F.A. Julio Grondona, no aporta demasiadas novedades con respecto a lo que hemos visto en el último par de años en el equipo bicampeón del mundo:

Arqueros: Juan Pablo Carrizo (Lazio, Italia), Sergio Romero (AZ Alkmar, Holanda). Roberto Abbondanzieri (Getafe, España) -con un irregular historial como jugador de la selección- no está en los planes de Maradona.

Defensores: Nicolás Burdisso (Inter de Milán, Italia), Fabricio Coloccini (Newcastle, Inglaterra), Martín Demichelis (Bayern Munich, Alemania), Daniel Díaz (Getafe, España), Gabriel Heinze (Real Madrid, España), Javier Zanetti (Inter de Milán, Italia). Quizás la línea más previsible de todas. Teniendo en cuenta la sutil “limpia” que Diego ha hecho con algunos históricos, es para destacar que Javier Zanetti siga siendo tenido en cuenta como un jugador importante por parte del nuevo entrenador.

Mediocampistas: Angel Di Maria (Benfica, Portugal), Fernando Gago (Real Madrid, España), Luis González (Porto, Portugal), Jonás Gutiérrez (Newcastle, Inglaterra), Javier Mascherano (Liverpool, Inglaterra), Maxi Rodriguez (Atlético Madrid, España), José Sosa (Bayern Munich, Alemania). La ausencia más notable -en mi opinión, absolutamente justificada- es la de Esteban Cambiasso (Inter, Italia), quien hace muchos partidos que no está al nivel de un mediocampo tan lujoso como el argentino. Espaldarazo de Maradona a la mejor figura de Argentina en los Juegos Olímpicos de este año, Angel Di María. Sorprende bastante la inclusión de jugadores como José Sosa, “Lucho” González y Jonás Gutiérrez. Ninguno de ellos está pasando por un momento especialmente brillante en sus respectivos equipos.

Delanteros: Sergio Agüero (Atlético Madrid, España), Germán Denis (Nápoli, Italia), Ezequiel Lavezzi (Nápoli, Italia), Lisandro López (Porto, Portugal), Carlos Tévez (Manchester United, Inglaterra). Si falta alguien? Sí. Leo Messi (que ya sabíamos que no sería convocado en esta oportunidad), Gonzalo Higuaín (con quien seguramente Bilardo y Maradona hablarán en las próximas horas… A ninguno de los dos ha sentado bien la decisión de “Pipita” de no disputar con Argentina el pasado Mundial Sub-20 y quieren saber la opinión del atacante del Madrid de primera mano) y Mauro Zárate (el ex de Vélez está jugando de una manera auténticamente descomunal en la Lazio y merecería estar en esta convocatoria, creo).

En unos días más se conocerá la lista de futbolistas que actúan en el campeonato argentino, y que completarían la nómina de legionarios establecidos en Europa. Hay algunos nombres que suenan con muchísima insistencia: el defensa Marcos Angeleri y el volante Juan Sebastián Verón (ambos jugadores de Estudiantes de La Plata); Juan Román Riquelme y alguien que actúa como su suplente en muchas oportunidades en Boca, Jesús Dátolo; Emiliano Papa, lateral y carrilero izquierdo de Vélez; y tampoco habría que descartar nombres como el del enganche Diego Buonanotte (River) o el del portero Agustín Orión (San Lorenzo).

En términos generales, hay muy poco que discutir sobre la convocatoria del seleccionador argentino, que ha sido correcta y no demasiado innovadora. La de Maradona, nombre más, nombre menos, ha sido una lista que cualquier entrenador podría haber confeccionado sin demasiadas alteraciones. Sobre lo que sí podemos discutir y opinar es sobre las razones, los antecedentes y el merecimiento de la designación del mejor jugador argentino de todos los tiempos como entrenador del equipo nacional.

Se ha argumentado que “el Diez” no tiene prácticamente experiencia como entrenador, salvo las dos fallidas experiencias al frente de Mandiyú y Racing, hace de esto ya muchos años. Se han vuelto ventilar los problemas de adicción que tiene Maradona, que en este momento -como ocurrió muchas otras veces- parecen estar bajo control, gracias a la persistencia y el afecto de su familia y amigos. Se apunta también que con este paso en su carrera profesional Diego pone en juego su calidad de mito argentino, solo comparable con las figuras de Eva Perón y Carlos Gardel.

Desde que pusiera punto final a su carrera como futbolista profesional, “el Pelusa” no había recibido una oferta concreta y formal para entrenar. Si bien posee una suma de conocimiento teórico y práctico que puede ser de interés para cualquier equipo, el ex capitán de Argentina hasta ahora ha visto como cada oportunidad que comenzaba a cobrar forma se evaporaba ante los temores de que Diego pudiera tener nuevas recaídas o problemas médicos graves. Algo comprensible, si revisamos el historial clínico del astro durante la última década, a lo largo de la cual ha estado ingresado en más de una oportunidad debido a gravísimas complicaciones cardíacas, largos períodos de aislamiento para superar el síndrome de abstinencia, y hasta a una operación en la que se le implantó un “cinturón gástrico”.

La oferta de la A.F.A. es un nuevo punto de inflexión en la carrera de Maradona, comparable a los Mundiales en los que ha jugado y ha brillado. Sin dudas, y pese a que el reconocimiento público que tiene en Argentina es muy grande, Diego pone en juego aquí una porción de su condición de mito. Nadie olvidará jamás los dos goles marcados a Inglaterra, la Copa del Mundo alzada en el Estadio Azteca, la enjundia y el amor propio que imprimió al equipo argentino en 1990. Pero si falla como entrenador, si el equipo se le escapa de las manos, si no logra diferenciarse de sus predecesores más inmediatos en el cargo (José Pekerman y Alfio Basile), si no consigue borrar la sensación de que su llegada ha privado a la selección de entrenadores más preparados y más exitosos hasta el momento, el póster de Maradona se ajará, quedará descolorido y manchado.

La rueda de prensa de ayer (que podéis descargar y/o escuchar en este mismo post) fue por momentos tragicómica. Diego, por un lado, intentando meterse en el personaje del entrenador, haciendo todo lo que un novato en esa posición debe hacer. Muchos medios argentinos y españoles acreditados para este evento, en cambio, solo estaban allí para provocar el chiste innecesario, el homenaje redundante y lacrimógeno, o que el seleccionador simplemente mirara hacia el objetivo de su cámara. Flaco favor a Maradona y a este nuevo proyecto de la selección argentina. La situación fue salvada por Carlos Bilardo, quien pidió a los periodistas que fueran exigentes con él y con el nuevo cuerpo técnico. El futbolista que más alegría y gloria ha brindado al fútbol argentino requiere que se le trate seriamente, y que se le juzgue ecuánimemente en su calidad de entrenador. Es lo mínimo que merece.

Como casi todo lo que sale de las entrañas de la A.F.A. el nombramiento de Bilardo y Maradona ha sido bastante poco cristalino. El presidente Julio Grondona prometió entrevistarse con todos los candidatos a suceder a Alfio Basile y solo entonces anunciar el nombre del nuevo entrenador. Nada de eso sucedió. Un par de llamados telefónicos, una entrevista fugaz, y la dupla victoriosa en el Mundial de 1986 ya estaba oficiosamente al comando de la selección.

Todo el proceso llevado a cabo por Julio Grondona ha comportado un manoseo y una falta de respeto impropia e innecesaria hacia profesionales de prestigio, como Carlos Bianchi, Sergio Batista, Miguel Ángel Russo y Diego Simeone. Una vez designados, Maradona y Bilardo se están comportando de una manera también bastante criticable con respecto a los nombres de quienes conformarán el cuerpo técnico de la selección, encabezado por “el Diez”.

Una de las primeras cosas que hizo el nuevo seleccionador fue pedir públicamente a Sergio Batista y a José Luis Brown (entrenador y ayudante de campo de la Argentina que obtuvo la medalla dorada en Beijing 2008) que aceptaran ser sus colaboradores más inmediatos. La dupla, que tras el nombremiento de Maradona estaba más por la labor de renunciar que por continuar trabajando en la órbita de la federación argentina, aceptó la propuesta tras la mediación llevada a cabo por Julio Grondona, quien les garantizó que además de trabajar junto a Maradona y Bilardo seguirían estando al mando de los equipos juveniles. Una vez que “Checho” y “Tata” dieron el “sí, quiero” ante el altar de la A.F.A., Diego y Bilardo (o su entorno) comenzaron a filtrar otros nombres como los elegidos para ser los colaboradores del nuevo cuerpo técnico: Oscar Ruggeri (hasta hace nada estaba peleado a muerte con Maradona, ex capitán de la selección y de enorme ascendente sobre los jugadores argentinos), Alejandro Mancuso (un ex volante central de Vélez, Boca) y Miguel Ángel Brindisi (sí, el mismo que temporadas atrás fue entrenador del Espanyol de Barcelona).

En la rueda de prensa del día de ayer, Maradona dijo que quería ayudantes “leales”, y dejó flotando en el ambiente la sensación de que la relación con Batista y Brown se ha cortado o obstruido por motivos que aún se desconocen. Cuando aún el nuevo cuerpo técnico no ha disputado ni un solo encuentro todo este tipo de declaraciones y desmentidos no hacen más que entorpecer y devaluar la gestión del entrenador

Diego tiene un plan ambicioso. Fijar su sede de entrenamiento y trabajo en Madrid, y realizar un seguimiento personal y pormenorizado de sus jugadores, como otrora hiciera Bilardo. Promete ser el jefe y el máximo responsable, pero no llevar adelante una gestión personalista. Quiere también entrevistarse con los presidentes de los equipos europeos en donde juegan sus internacionales, para mantener una relación fluida y poco conflictiva. Si esto se cumple, Argentina, que tuvo una selección de vanguardia en cuanto a su gestión durante los períodos en los que Bilardo y Marcelo Bielsa fueran entrenadores, volvería a encaminarse por la senda que le llevó a disfrutar algunos de sus mejores momentos históricos.